La guerra en Medio Oriente sigue alterando las perspectivas del mercado petrolero mundial y los principales bancos de inversión comenzaron a revisar sus pronósticos. Goldman Sachs elevó sus estimaciones para el precio del petróleo durante los próximos meses y advirtió que el Brent podría alcanzar los u$s140 por barril en 2027, si el conflicto mantiene restringida una parte significativa de la producción del Golfo Pérsico. La proyección abre un escenario de mayor presión sobre los combustibles y la inflación internacional, aunque también podría mejorar los ingresos de los países exportadores, entre ellos Argentina.
Atención en Vaca Muerta: Goldman Sachs proyecta un nuevo récord para el petróleo
El banco de inversión estadounidense elevó sus proyecciones para el Brent y el WTI ante el riesgo de nuevas interrupciones en el suministro mundial. En su escenario más pesimista, el crudo podría alcanzar los u$s140 por barril, aunque su previsión central para 2027 es considerablemente menor.
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Goldman Sachs elevó sus proyecciones para el petróleo ante los riesgos de suministro en Medio Oriente y advirtió que el Brent podría alcanzar los u$s140 por barril durante 2027.
La nueva estimación fue difundida este lunes 2 de noviembre, después de que la entidad revisara los riesgos vinculados con el abastecimiento mundial de crudo. El principal cambio está relacionado con la posibilidad de que las interrupciones provocadas por la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán se prolonguen más de lo previsto y mantengan una prima geopolítica elevada sobre las cotizaciones.
Sin embargo, los u$s140 no constituyen el escenario central de Goldman Sachs, sino una hipótesis de mayor tensión que dependerá de la evolución del conflicto. Para que el Brent alcance ese nivel, el banco considera que la producción petrolera del Golfo Pérsico debería mantenerse durante 2027 unos 3,5 millones de barriles diarios por debajo del promedio registrado en 2025.
El riesgo es significativo porque la región concentra una parte importante del abastecimiento internacional de petróleo y de las rutas marítimas utilizadas para transportarlo. Una interrupción prolongada no solamente reduciría la disponibilidad de crudo, sino que también podría incrementar los costos logísticos y de aseguramiento de los cargamentos.
Goldman Sachs subió sus previsiones para el Brent y el WTI
La revisión de Goldman Sachs alcanza tanto a las cotizaciones previstas para fines de 2026 como a los valores promedio que espera durante el próximo año.
Para diciembre, el banco elevó su estimación del Brent de u$s90 a u$s105 por barril, mientras que la proyección para el petróleo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) pasó de u$s81 a u$s94.
El ajuste también fue importante para 2027. La entidad ahora espera que el Brent registre un precio promedio de u$s88 por barril, frente a los u$s80 que proyectaba anteriormente. En el caso del WTI, elevó su previsión de u$s73 a u$s78.
Estas cifras corresponden al escenario central de la entidad, que contempla una recuperación progresiva del abastecimiento, aunque con riesgos geopolíticos que continuarían condicionando las cotizaciones.
Pero Goldman Sachs también evaluó una hipótesis considerablemente más adversa, en la que las interrupciones del suministro se mantienen durante buena parte del próximo año.
Bajo esas condiciones, el Brent podría alcanzar picos de u$s140 y promediar alrededor de u$s130 durante 2027, una diferencia sustancial respecto del pronóstico de referencia.
La magnitud de la brecha entre ambos escenarios refleja una de las principales dificultades que enfrenta actualmente el mercado: la evolución de los precios dependerá menos de las variables habituales de producción y demanda y cada vez más de acontecimientos militares y diplomáticos difíciles de anticipar.
Medio Oriente: el riesgo de nuevas interrupciones mantiene en alerta al mercado
El banco estadounidense considera que el conflicto en Medio Oriente continuará siendo uno de los principales factores que determinarán el comportamiento del petróleo.
En su último informe, Goldman Sachs advirtió sobre la posibilidad de que se intensifiquen los ataques contra buques petroleros, se produzcan nuevos daños en instalaciones de producción y transporte o se prolongue la incertidumbre sobre una salida diplomática.
"La intensificación de los ataques a buques petroleros, los daños a la infraestructura petrolera y una prima de riesgo más persistente siguen siendo los principales factores desencadenantes de una posible subida", señaló la entidad.
La preocupación no se limita a la cantidad de petróleo que puedan dejar de producir los países de la región. También comprende la capacidad de transportar el crudo hacia los principales centros de consumo mundial, especialmente a través de rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz.
El escenario es particularmente complejo porque las cotizaciones incorporan una prima de riesgo asociada con la posibilidad de nuevas interrupciones, incluso antes de que se produzca una reducción efectiva del abastecimiento.
Goldman Sachs sostiene que los inversores están asignando una mayor probabilidad a la continuidad de los conflictos y a las dificultades para alcanzar acuerdos diplomáticos duraderos.
La tensión también se extiende a la guerra entre Rusia y Ucrania, otro factor que condiciona el comercio internacional de energía y las expectativas sobre la oferta.
"Los conflictos de Oriente Medio y entre Rusia y Ucrania, junto con una fragmentación geopolítica más amplia, generan un elevado riesgo de interrupciones, cuyo momento y lugar son casi imposibles de predecir", advirtió el banco.
Las cotizaciones del lunes reflejaron esa incertidumbre. El Brent retrocedía más del 1%, hasta los u$s111,84 por barril durante las primeras operaciones, después de que funcionarios iraníes y qataríes mantuvieran conversaciones destinadas a avanzar hacia un eventual acuerdo para poner fin al conflicto.
Sin embargo, el petróleo había cerrado octubre en su nivel más alto de los últimos seis meses y los operadores continuaban atentos a la posibilidad de una nueva escalada bélica después de las elecciones legislativas de mitad de mandato previstas para este martes en Estados Unidos.
Vaca Muerta: qué significaría un petróleo de u$s140 para Argentina
El nuevo escenario internacional presenta consecuencias diferentes para Argentina, que atraviesa una etapa de fuerte crecimiento de la producción petrolera y de las exportaciones energéticas.
A diferencia de lo que ocurría años atrás, cuando el país necesitaba destinar una parte importante de sus divisas a la importación de energía, el desarrollo de Vaca Muerta permitió incrementar los volúmenes disponibles para los mercados internacionales y transformar el saldo comercial del sector.
En septiembre, la producción argentina de petróleo alcanzó un récord de 973.700 barriles diarios, de los cuales 698.500 correspondieron a Vaca Muerta. La formación neuquina ya explica casi el 72% de la extracción nacional y constituye el principal motor de la expansión productiva.
Ese crecimiento también comenzó a reflejarse con mayor intensidad en las cuentas externas. Según los datos del INDEC, durante septiembre las exportaciones energéticas alcanzaron los u$s1.781 millones, un aumento interanual del 89,1%, mientras que las importaciones fueron de apenas u$s181 millones.
El resultado fue un superávit energético de u$s1.600 millones, equivalente a casi el 54% del saldo comercial favorable registrado por toda la economía argentina durante ese mes. Entre enero y septiembre, el sector acumuló un superávit de u$s9.427 millones.
En este contexto, una suba sostenida de los precios internacionales podría incrementar el valor de las exportaciones petroleras y mejorar los ingresos de las empresas productoras, siempre que los volúmenes comercializados se mantengan y las cotizaciones se trasladen efectivamente a sus contratos.
Sin embargo, un petróleo más caro no representa solamente beneficios para la economía argentina. Las refinadoras también enfrentan mayores costos de abastecimiento, que pueden trasladarse a los precios internos de las naftas y el gasoil.
La diferencia adquiere especial importancia en un país que busca consolidar su perfil exportador de hidrocarburos sin generar nuevas presiones sobre la inflación.
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