El mundo consumió más energía en 2024 y lo hizo a un ritmo superior al promedio de la última década. Sin embargo, el dato más relevante del nuevo informe Global Energy Review 2025 de la Agencia Internacional de Energía (AIE) no está en el crecimiento total de la demanda, sino en el protagonismo que adquirió la electricidad dentro del sistema energético global.
La demanda de energía se aceleró por la IA, el calor y la electrificación, mientras el gas gana terreno en la transición
La electricidad creció 4,3% en 2024, casi el doble que la demanda energética global. Las renovables lideran la expansión, pero el gas natural fue el combustible fósil que más aumentó y refuerza su papel energética.
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La AIE identifica cuatro motores principales detrás de ese fenómeno: la creciente electrificación de la economía, el avance de la inteligencia artificial, la expansión de los centros de datos y las temperaturas récord registradas durante 2024.
Según el organismo, la demanda mundial de energía aumentó 2,2% en 2024, mientras que el consumo eléctrico avanzó 4,3%, casi el doble. Se trata de una expansión excepcional para estándares históricos y la mayor registrada fuera de los períodos de recuperación posteriores a una recesión económica. La AIE identifica cuatro motores principales detrás de ese fenómeno: la creciente electrificación de la economía, el avance de la inteligencia artificial, la expansión de los centros de datos y las temperaturas récord registradas durante 2024.
El incremento del consumo eléctrico alcanzó cerca de 1.100 TWh, más que el consumo anual de países como Japón. China explicó más de la mitad de ese crecimiento, aunque la tendencia también se observó en Estados Unidos, India y las economías avanzadas. De hecho, el sector eléctrico concentró cerca del 60% de todo el aumento de la demanda energética mundial.
La inteligencia artificial empieza a sentirse en los mercados energéticos
Por primera vez, la AIE identifica de manera explícita a los centros de datos y la inteligencia artificial como factores relevantes en la evolución de la demanda energética global.
Durante 2024 la capacidad instalada de centros de datos aumentó cerca de 20%, equivalente a unos 15 GW adicionales, concentrados principalmente en Estados Unidos y China. A esto se sumó el crecimiento de la industria, la electrificación del transporte y el mayor uso de sistemas de refrigeración ante un año que terminó siendo el más cálido de la historia registrada.
Las necesidades de refrigeración estuvieron 20% por encima del promedio observado entre 2000 y 2020. La AIE estima que los efectos climáticos explicaron alrededor del 15% del incremento total de la demanda energética mundial, cerca del 20% del aumento de la demanda eléctrica y una proporción similar del crecimiento del consumo de gas natural.
Renovables récord, pero sin desplazar todavía a los combustibles fósiles
La transición energética continuó avanzando a un ritmo acelerado. Las energías renovables explicaron el 38% del crecimiento de la oferta energética global durante 2024, por encima del gas natural, el carbón, el petróleo y la energía nuclear. Además, junto con la generación nuclear aportaron el 80% del crecimiento de la generación eléctrica mundial.
Las nuevas instalaciones renovables alcanzaron otro récord histórico, con cerca de 700 GW incorporados durante el año. Casi el 80% correspondió a energía solar fotovoltaica. La generación eólica y solar aumentó en conjunto unos 670 TWh, el mayor crecimiento de la historia.
Sin embargo, la expansión de las tecnologías limpias todavía no alcanza para desplazar completamente a los combustibles fósiles. La demanda de petróleo, gas y carbón también creció durante 2024, reflejando que la transición energética avanza, pero sobre una base de consumo cada vez más elevada.
El gas gana protagonismo y fortalece el argumento de Vaca Muerta
Uno de los datos más relevantes para Argentina aparece en el mercado del gas natural. La AIE destaca que fue el combustible fósil de mayor crecimiento durante 2024. La demanda global aumentó 2,7%, equivalente a 115.000 millones de metros cúbicos adicionales, por encima del promedio registrado durante la última década. Más de tres cuartas partes de esa expansión provinieron de economías emergentes y en desarrollo.
La industria y la generación eléctrica explicaron alrededor del 75% del incremento del consumo mundial de gas. El combustible se consolidó como respaldo fundamental para sistemas eléctricos cada vez más dependientes de fuentes renovables intermitentes y como complemento para cubrir los picos de demanda provocados por olas de calor.
Para Argentina, esta tendencia resulta especialmente relevante. El informe refuerza la visión de que el gas seguirá ocupando un lugar estratégico dentro de la matriz energética mundial durante las próximas décadas, particularmente en Asia y en los mercados que buscan reducir emisiones sin comprometer la seguridad energética.
En ese contexto, los proyectos de exportación de GNL vinculados a Vaca Muerta, como Southern Energy LNG y Argentina LNG, encuentran una demanda internacional que continúa expandiéndose incluso en un escenario de fuerte crecimiento de las energías renovables.
América Latina también demandó más gas
La región aparece mencionada específicamente en el informe. La demanda de gas natural en América Latina aumentó 1,6% durante 2024, impulsada principalmente por la generación eléctrica. Como consecuencia, las importaciones regionales de GNL crecieron 17%. Brasil y Colombia fueron los principales responsables de esa expansión debido a las sequías que afectaron la disponibilidad hidroeléctrica y obligaron a incrementar la generación térmica.
El dato vuelve a mostrar cómo el gas continúa funcionando como combustible de respaldo cuando las energías renovables o la hidroelectricidad enfrentan limitaciones operativas.
El petróleo pierde impulso mientras la electricidad gana terreno
La AIE también observa un cambio estructural en el mercado petrolero. La demanda mundial de crudo aumentó apenas 0,8% durante 2024, muy por debajo del crecimiento de 1,9% registrado en 2023. Además, la participación del petróleo dentro de la demanda energética global cayó por primera vez en la historia por debajo del 30%, lejos del pico de 46% alcanzado hace cinco décadas.
El transporte vial dejó de ser el principal motor de crecimiento del consumo petrolero. La expansión de los vehículos eléctricos, el desarrollo ferroviario y las mejoras de eficiencia comenzaron a erosionar parte de la demanda tradicional de combustibles líquidos, especialmente en China.
La señal de fondo es clara: mientras el petróleo pierde participación relativa, la electricidad se consolida como el nuevo eje central del sistema energético mundial. Y en ese proceso, el gas natural aparece como uno de los principales beneficiarios de la transición.
Más electricidad, más inversión y más infraestructura
El informe deja una conclusión central para gobiernos y empresas energéticas: el desafío ya no pasa únicamente por producir más energía, sino por generar, transportar y almacenar cantidades crecientes de electricidad.
La combinación de inteligencia artificial, centros de datos, electrificación industrial, vehículos eléctricos y temperaturas extremas está impulsando una demanda eléctrica estructuralmente superior a la prevista pocos años atrás.
Para países con abundantes recursos gasíferos como Argentina, el escenario abre una ventana de oportunidad. Mientras las renovables continúan expandiéndose, el mundo sigue demandando más gas para garantizar estabilidad, respaldo y seguridad energética en una transición que avanza, pero que todavía está lejos de completarse.




