La balanza energética argentina volvió a iniciar el año con números positivos y un fuerte peso en el resultado externo. En enero de 2026 registró un superávit de u$s618 millones, lo que representó el 31% del saldo total de la balanza comercial, de acuerdo con un análisis del economista Nadin Argañaraz, presidente del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF). El resultado se explicó por exportaciones energéticas por u$s781 millones frente a importaciones por u$s163 millones, confirmando el rol central del sector en la generación de divisas.
Uno de cada tres dólares del superávit de enero fue por energía: aportó u$s618 millones
Un informe privado adviertió por que, aunque el saldo del sector energía siguió siendo clave para las cuentas externas, se redujo en u$s85 millones interanuales por la baja de precios.
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En enero, la energía representó el 31% del saldo total de la balanza comercial.
Sin embargo, el informe señala que el desempeño fue inferior al de enero de 2025, con un deterioro interanual de u$s85 millones. La caída se vincula principalmente a menores exportaciones, que se redujeron en u$s128 millones, mientras que las importaciones también descendieron, en este caso en u$s43 millones, lo que amortiguó parcialmente la baja del saldo.
Al desagregar el resultado, el estudio muestra que la variación respondió sobre todo a la dinámica de los precios. El efecto precio implicó una disminución de u$s108 millones en la balanza energética, mientras que el efecto cantidades aportó un saldo positivo de u$s23 millones. La combinación de ambos factores derivó en un impacto neto negativo, evidenciando que la mejora en volúmenes no alcanzó para compensar el escenario de precios menos favorable.
En cuanto a la composición del resultado, la menor factura de importaciones generó un ahorro total de u$s43 millones, explicado por una combinación de menores precios y menores cantidades compradas. En contraste, el frente exportador fue el principal responsable del retroceso: el descenso de precios implicó una pérdida de u$s120 millones, a lo que se sumó un leve efecto negativo de cantidades por u$s8 millones, configurando así la caída total de u$s128 millones en los ingresos por ventas externas.
Aun con esta merma, el desempeño de enero confirma que la energía continúa siendo un pilar para el equilibrio de las cuentas externas argentinas. El sector sigue aportando una porción significativa del superávit comercial y su evolución a lo largo de 2026 dependerá en gran medida del comportamiento de los precios internacionales y de la capacidad de sostener los volúmenes exportados.


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