El gobierno de Rusia afirmó que registró un gran número de "infracciones" de la ley por parte de la aplicación de mensajería instantánea Telegram, una de las principales competidoras de WhatsApp con fuerte presencia en territorio ruso. En ese sentido, desde el Kremlin anunciaron que tomarán una serie de medidas ante la falta de voluntad de la empresa para cooperar.
Rusia denuncia que Telegram infringió la ley y apunta contra su fundador por "facilitar actividades terroristas"
Las autoridades del Kremlin afirmaron que tomarán medidas tras la falta de cooperación de la empresa. Desde la aplicación de mensajería negaron las acusaciones hechas por el gobierno de Vladimir Putin.
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La aplicación de mensajería vuelve a entrar en conflicto con el Kremlin.
La app fue creada por los hermanos Pavel y Nikolai Durov, siendo lanzada oficialmente el 20 de octubre de 2013 e irrumpió en el mercado por su política de cifrado en los mensajes, algo que aplicaciones como WhatsApp fueron adquiriendo durante los últimos años para reforzar su seguridad.
En este sentido, el gobierno ruso también apuntó contra Pável Dúrov, a quien investiga por una causa penal por "facilitar actividades terroristas", según informaron el martes medios de comunicación estatales, que basaban su información en el Servicio Federal de Seguridad (FSB, por sus siglas en inglés).
Rusia informó que investiga a Telegram y aseguró que tomará medidas
El cerco sobre Telegram en Rusia sumó en las últimas horas un nuevo capítulo, con la advertencia del gobierno de Putin por las posibles medidas a tomar en respuesta a las infracciones de la ley, que todavía no fueron detalladas.
Este conflicto se suma al enfrentamiento entre el Kremlin y Dúrov. En el marco de la causa judicial contra el fundador de la aplicación de mensajería, el gobierno ruso detalló que "las acciones del director de Telegram, P. Dúrov, están siendo investigadas como Parte 1.1 del artículo 205.1 (asistencia a actividades terroristas) del Código Penal de Rusia", informó Rossiyskaya Gazeta en un artículo que, según dijo, se basaba "en materiales del FSB de Rusia".
En paralelo, el regulador estatal de comunicaciones ya había avanzado con limitaciones sobre la plataforma, una de las aplicaciones de mensajería con mayor penetración en el país tanto para intercambios privados como para canales públicos. El argumento oficial apunta a un supuesto incumplimiento de la compañía en la eliminación de contenidos catalogados como extremistas.
La advertencia más directa provino del Servicio Federal de Seguridad (FSB). El organismo sostuvo que el uso de Telegram representa un riesgo operativo para las tropas desplegadas en Ucrania. "El FSB dispone de información fidedigna de que las Fuerzas Armadas y los servicios de seguridad ucranianos tienen posibilidad de recibir en muy corto plazo de tiempo la información que aparece en Telegram y utilizarla con fines militares", informó la oficina de prensa del FSB.
Según trascendió, el servicio de seguridad cuenta con "numerosos datos fehacientes" de que el uso de Telegram por parte de soldados rusos en el frente "ha provocado en más de una ocasión durante los últimos tres meses amenazas a la vida de los militares".
En medios independientes, estas declaraciones son leídas como el preludio de un bloqueo total de la aplicación, una medida que —según esas versiones— podría concretarse el 1 de abril próximo. La ralentización del servicio ya generó malestar entre combatientes y usuarios habituales.
Las restricciones no son nuevas. A mediados de 2025, las autoridades comenzaron a limitar servicios de Telegram y también de WhatsApp, cuando las videollamadas dejaron de funcionar con normalidad en territorio ruso. En el plano judicial, los tribunales exigen a la empresa que adecue su estructura a la legislación local, incluida la localización en Rusia de los servidores que almacenan datos de usuarios, un punto que abre interrogantes sobre la privacidad.
El conflicto con Durov
Antes del nuevo episodio en el conflicto, el fundador de Telegram, Pavel Durov, denunció que las autoridades rusas están restringiendo el acceso a la red de mensajería para obligar a sus usuarios a pasarse a una aplicación estatal llamada MAX, "creada para la vigilancia y la censura política".
Durov recordó que "hace ocho años Irán intentó la misma estrategia y fracasó", ya que "la mayoría de iraníes siguen usando Telegram, eludiendo la censura". "Telegram aboga por la libertad de expresión y la privacidad, pese a las presiones", señaló y añadió que "limitar la libertad de los ciudadanos nunca es una decisión correcta".
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