6 de febrero 2008 - 00:00

"27 bodas"

Katherine Heigl, la joven adicta a los casamientos (de otros) en un módico pasatiempoque tiene bastante de «El diablo viste a la moda».
Katherine Heigl, la joven adicta a los casamientos (de otros) en un módico pasatiempo que tiene bastante de «El diablo viste a la moda».
«27 bodas» (27 dresses, EE.UU., 2008, habl. en inglés). Dir.: A. Fletcher. Guión: A. Brosh McKenna. Int.: K. Heigl, M. Akerman, J. Marsden, E. Burns.

Quien vaya al cine a ver esta comedia romántica debe sentir al menos una tímida simpatía por las bodas, y todo lo que ello implica. Es que la película se hilvana sobre la elección de los manteles, la degustación del catering, el armado de los videos, la lista de regalos, la torta, y demás datos que sólo manejan a la perfección quienes se embarcan en esta clase de festejos o, desde luego, un «wedding planer».

La comedia que en inglés se llama «27 vestidos» fue escrita por la guionista de la divertida «El diablo viste a la moda», donde brillaba Meryl Streep entre las situaciones bastante originales que proponía el libro. Aquí también hay cierta originalidad y la evidencia de que a la guionista Aline Brosh Mckenna le fascinan las secuencias con excéntricos vestidos, mostrados a cámara a modo de desfiles desacartonados y hasta «freaks».

Lo mismo ocurre en esta «27 bodas», donde su protagonista (una fresca y espontánea Katherine Heigl, como Jane) está enamorada del amor y desde los 8 años sueña con lo mismo: entrar de blanco al altar y, de ser posible, con el vestido de novia de su madre muerta. Su perfil melodramático se completa con su fanatismo oculto por las columnas de casamientos en el diario, que colecciona y relee con deleite.

No por nada Jane asistió siempre a los casamientos temáticos de sus amigas con la mejor de las sonrisas, aunque hubiera tenido que lucir ridículos vestidos de dama de honor, con look dama antigua, dark y hasta acuáticos. Pero la sucesión de casamientos recargados son la excusa para contar una historia más profunda, y aquí llegan los parecidos con el delicioso film «En sus zapatos», con Cameron Díaz y Tony Collette.

Igual que en ese film, aquí todo gira en torno a dos hermanas antagónicas, una (Heigl) es seria, trabajadora, eficiente y «fea», y oficia de «superyo» que guía a la menor, desenfrenada, vaga, rubia modelo, egoísta y aparentemente boba, que es puro «ello» (Malin Akerman). Claro que ninguna es sólo ese molde sino que, conforme avanza esta trama (y la de «En sus zapatos»), ambas se van transformando gracias a los deslices de la otra.

Pasatiempo con algunos gags, lo mejor de «27 bodas» es la creatividad de algunas escenas, como el desfile de vestidos de dama de honor o el video de casamiento, pero también agradan las actuaciones de las frescas protagonistas. En cambio, los hombres del reparto quedan muy por debajo, con James Marsden como el poco convincente periodista que desprecia el matrimonio pero escribe sobre bodas. Aunque, claro, en él tampoco nada es como parece. Algo que suele suceder con la ilusión del matrimonio.

Dejá tu comentario

Te puede interesar