Una vista del Gran Canal de la colección Lloyd Webber llegó a los 32,5 millones de dólares de valoración.
Los movimientos plásticos suelen tener corta vida. Los fauvistas, plenos de color, duraron tan sólo dos años (1905-1906); los cubistas no más de una década; los expresionistas abstractos otro tanto. Solamente el impresionismo ha durado más de un siglo desde su debut en 1874, quizás el secreto esté en la simpleza de su concepto y la falta de una teoría, como gustan hacer los críticos con lo que hacen los artistas.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El concepto es pintar simplemente lo que ven los artistas en un momento dado, como si fuera una instantánea fotográfica, con la ventaja de que las pinturas están realizadas con la visión de dos ojos, un corazón y un alma, cualidades aún no descubiertas en la máquina fotográfica.
Van Gogh, Renoir, Degas, Monet son siempre los favoritos del mercado de arte y, ante la falta de obras de calidad en oferta, otros artistas del siglo XX comienzan a ser muy demandados. En los últimos remates en Sotheby's de Nueva York y de Londres se han batido algunos récords que impresionan y hasta asustan, ya que aquello que sube vertiginosamente también baja de la misma manera en la mayoría de los casos.
Un ejemplo peligroso es el de Max Beckmann, cuyas obras se venden en 3200 dólares promedio, y un autorretrato se ha vendido en 16.816.000 dólares. Otro caso es el publicitado Andy Warhol por uno de sus múltiples retratos de la mujer con más bellos ojos, Elizabeth Taylor, se han pagado 12.616.000, y por un hiperrealista retrato de Chuck Close que trabaja con diapositivas proyectadas sobre gigantescas telas se han pagado 4.832.000.
Del británico David Hockney que vive en California desde hace décadas se pagaron 3.292.740 por una de sus originales obras. El más importante artista vivo se llama Lucien Freud, nieto de Sigmund, que a los 82 años que cumplirá el 1 de diciembre, es también el más taquillero de todos los artistas. Su carrera fue manejada por un art-dealer privado que, como marchand, debería tener el Premio Nobel: durante 25 años lo posicionó en el mercado, y cuando Freud termina una obra la misma es expuesta en una sala de la Tate Gallery para luego ser vendida en una fortuna.
Hace unos años Freud, que vive en Londres, quiso ser profeta en Estados Unidos y dejó a su marchand para hacer un contrato con una galeria de Nueva York que le hizo una exposición en la National Gallery de Washington; pese a ello su antiguo marchand sigue publicitando con obra de su propiedad la figura de Freud,y se acaba de vender un autoretrato juvenil en 6.775.727 dólares, superando incluso lo que se pagó por su último retrato de Kate Moss, tal cual Dios la trajo al mundo, que se vendió en 4 millones.
No sabemos si le han sacado el iva a los productos de consumo masivo pero, por un conjunto de una docena de mangos pintados por el genial Paul Gauguin, se pagaron 6,6 mide dólares, y por una estupenda figura del holandés Kess Van Dongen que retrató a personajes de la burguesía argentina en París se han pagado 9,2 millones.
El genio musical que es Andrew Lloyd Webber ha visto valorizada su colección de veduttas venecianas al pagarse 32.5 millones de dólares por una vista del gran canal. La falta de oportunidad de inversión, y los peligros del mundo global han repercutido fuertemente en el mercado de arte, que está viviendo su momento de gloria. La oferta está siendo retenida y la demanda está creciendo en forma desacostumbrada; cada vez son más quienes comparten el privilegio de vivir con arte.
Dejá tu comentario