11 de abril 2007 - 00:00
A los 90 años, "La cumparsita" sigue rodeada de misterio
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El presidente
de la Cámara
de Diputados
bonaerense,
Ismael
Passaglia,
entrega el libro
conmemorativo
a China
Zorrilla,
Mariano Mores
y Osvaldo
Miranda.
Nacida entonces como marcha de carnaval, incompleto para lo que era la forma tripartita de la Guardia Vieja -ya en la Guardia Nueva se estandarizarían los tangos en dos secciones-, la pieza quedó unos cuantos años en el olvido. Eso fue hasta 1924 cuando, sin pedir autorización al compositor, los argentinos Pascual Contursi y Enrique Pedro Maroni le agregaron una letra -escrita en su primera parte sobre el contracanto y no sobre la melodía principal-, la rebautizaron «Si supieras» y la incluyeron en el sainete «Un programa de cabaret», estrenado en el viejo Teatro Apolo, para que la cantara Juan Ferrari.
Claro que la verdadera trascendencia llegó cuando la grabó Carlos Gardel en 1924 en Buenos Aires, y cuatro años más tarde en Barcelona. Estos cambios -la inclusión de una letra, las modificaciones en su estructura melódica- enfurecieron a Matos Rodríguez. El mismo le puso otro texto, que sumó a la edición de la partitura en 1926 -aquella que comienza «La cumparsa /de miserias sin fin desfila...», prácticamente desconocida por el gran público- y comenzó una larga batalla legal para quitar del medio las palabras de Contursi y Maroni.
Esto no fue posible porque el resultado artísticoera bueno y porque ya se había instalado con fuerza en las audiencias de entonces. Y vino el contraataque. En 1932, ya con Contursi fallecido, su viuda y Maroni comenzaron un pleito para que se les reconocieran los derechos por la letra. La solución llegó muchos más tarde.
Francisco Canaro, presidente de SADAIC, emitió su laudo arbitral al que se habían sometido las partes, quedando zanjadas las cuestiones referentes a los porcentajes por derechos de ejecución, fonomecánicos y de inclusión en películas. Y también se determinó que en las futuras ediciones deberían registrarse las dos letras referidas, con exclusión de las de cualquier otro autor.
Este último párrafo tiene que ver con que existenunas cuantas otras letras que nunca llegaron a popularizarse: una del uruguayo Alejandro Del Campo de 1926, otra de Augusto Mario Delfino -que algunos historiadores consideran en verdad la primera letra escrita-, y otra -en inglés- escrita por Olga Paul editada en 1937 en Nueva York con el título «The masked one».
Nacida como marcha instrumental carnavalescaen Montevideo, duramente criticada por Piazzolla -quien sin embargo la grabó varias veces-, con una letra -la más conocida-introducida a la fuerza, popularizada en la Argentina y en el mundo por Carlos Gardel (para muchos, otro uruguayo), primitiva en su estructura musical, «La cumparsita» tendría algo más de 91 años.

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