Soledad Silveyra dijo en una oportunidad que con «Gran hermano» ganaría por sólo dos horas la misma plata que cobraba con la tira «Campeones». Sin embargo, no fueron pocos los disgustos que le acarreó su nuevo emprendimiento. Por un lado, crece la hostilidad de parte de los participantes de «Gran hermano» hacia su anfitriona: no simpatizan con sus modos de exteriorizar su aparente emoción ni les agrada que les recuerde que deben votarse entre ellos para la eliminación.
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«Por algo trajeron a una actriz, todo lo que hace es falso», se los oyó decir con sorna en algún momento de la transmisión a cámara abierta. Pero como si esto fuera poco, Silveyra le planteó a Carlos Calvo, su compañero en la obra teatral «El prisionero de la Segunda Avenida», su imposibilidad de asistir a las funciones de los sábados porque debe salir en vivo para «Gran hermano». Discusiones mediante, llegaron a un acuerdo y Georgina Barbarossa es quien suplanta desde el sábado pasado a Silveyra.
La rispidez entre ambos no es lo único que produjo «Gran hermano». El gremio de actores, que el año pasado hizo mucho ruido por la proliferación de «talk shows» en la pantalla, ahora observa con un malestar cada vez mayor la saturación de «reality shows» en la pantalla, o sea que hay menos espacios aún que el año pasado para la ficción propiamente dicha (algunos dicen que los «reality» también son ficción, pero en este caso de mala calidad, aburrida, y protagonizada por gente anónima que simula actuar espontáneamente ante el presunto ojo voyeurista de la gente). Calvo y Silveyra no es la única pareja que pelea. Dady Brieva y Andrea del Boca, protagonistas de «El sodero de mi vida», también tienen fuertes discusiones diarias y están poniendo nerviosos a los productores de Pol-Ka. Tanto es así que se atrasaron las grabaciones y peligra el futuro de la tira, no sólo por los berrinches de la pareja, sino porque los actores que tienen bolos también se quejan por lo que consideran inadecuados pagos de la productora. Del Boca se puso firme y hace respetar a rajatabla una jornada laboral que no permite que exceda las 6 horas.
Otro que quiere ponerse firme pero no parece lograrlo es Nicolás Repetto, quien está poco más que enfurecido con «Telefé», su ex canal. Y es porque la emisora no autoriza a sus figuras a participar del nuevo «Sábado bus», que ahora va por «Canal 13».
Si del 13 se trata, se sabe que ese canal volverá a castigar a la audiencia con «Expedición Robinson II», (este jueves se emite el capítulo presentación) pero esta vez Promofilm se aseguró de no volver a ser un «semillero de estrellas»: Hizo firmar a los nuevos participantes un contrato de exclusividad que estipula que, cuando culmine del programa, los concursantes no podrán aparecer en televisión por un período de tiempo determinado.
La fiebre por los reality show no se alivia porque cuando termine «Robinson II» ese canal lanzará en junio «La misión». Se trata de un programa real en el que cinco participantes viajarán a cinco ciudades del mundo con la meta de «sobrevivir» con 20 dólares (al menos un reality que por primera vez se asemejará a la realidad de mucha gente).
En «Canal 7» continúan los problemas para concretar firmas de contratos por lo que intentan una programación prolija pero sin certezas sobre el futuro inmediato. La única incorporación hasta el momento es, además de «Todo por dos pesos», el comienzo del ciclo de Carlos Rottemberg conducido por Laura Ubfal, «La linterna», adaptado para televisión. En «América», termina «Así estamos» a mediados de abril y «Las redonditas», a fines de marzo.
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