7 de febrero 2005 - 00:00

Actualidad del arte

CONVOCATORIA

• La Fundación arte BA y la empresa Petrobrás convocaron a los artistas de todo el país a presentar sus proyectos para el Premio de Artes Visuales hasta el 4 de marzo. En esta segunda edición, el Premio organizado por Inés Katzenstein, tiene como objetivo estimular y dar visibilidad a proyectos contemporáneos y de artistas jóvenes, cuyas obras resulten de difícil producción y que no encuentran espacios de exhibición en el circuito de las galerías. A los artistas seleccionados se les otorgarán 5.000 pesos para que puedan realizar las obras. El jurado está integrado por Fabián Lebenglik (Buenos Aires), Ángela Gonzáles (Tucumán), Carina Cagnolo (Córdoba), Eva Grinstein (Buenos Aires) y Andrés Duprat (Bahía Blanca/Buenos Aires), seleccionará ocho proyectos para ser realizados, que se exhibirán en la Feria. El Primer Premio Adquisición es de 20.000 pesos, y el Segundo Premio no adquisición de 5.000.

INTEGRACION Y DESCENTRALIZACIÓN

• Los objetivos de las instituciones privadas y estatales para este año (al menos, las que diseñaron su programación), se posicionan en cierto punto como divergentes. Es decir, mientras los centros culturales y museos estatales apuntan mayormente a la integración, a cerrar la histórica brecha entre Buenos Aires, enorme cabeza de Goliath, con un pequeño apéndice que es el interior, la gestión privada se aboca a suturar la herida de un territorio que, forjado a imagen y semejanza de los países centrales, vive casi ajeno a ese circuito. Hasta ahora, los grandes operadores internacionales se han mostrado esquivos con el arte argentino. Recién en estas últimas décadas, los coleccionistas argentinos se sienten orgullosos de mostrar a sus artistas. En ciertos círculos, los resabios del tradicional afán europeizante tienen raíces aún raíces muy profundas y tan arraigadas, que impiden valorar lo nuestro.

AVANCES

• La ilusión de integrar la extensa dimensión del interior del país no es novedosa, aunque los avances en este campo son en la actualidad notables; ni mucho menos se puede considerar como un gesto heroico (sino más bien reiterado y sin éxito), el abordaje a los centros internacionales con la intención de tornar visibles las virtudes del arte argentino. Ambas aspiraciones son respetables y las dos imprescindibles. Pero en el momento en que surgieron coleccionistas que comenzaron a mostrar y valorar lo propio, y no sólo la producción porteña, se inició la búsqueda del reconocimiento internacional. El coleccionista, junto con las instituciones, cumple una función muy importante al orientar el gusto, si su gestión está bien orientada, tienen mayor poder que el galerista en los círculos internacionales.

COMPRADORES PODEROSOS

• En el pasado setiembre, cuando acompañando a Sam Kéller y a su mano derecha, Isabella Mora, los coleccionistas que estaban en San Pablo llegaron a Buenos Aires, el arte argentino se vendía como pan caliente. Ahora, varios operadores culturales trabajan para reiterar esta invitación en 2006, luego de la próxima Bienal. Los planes ya están acordados con Mora y son los siguientes: «La visita de prolongará cuatro días; habrá fiestas en instituciones y en la casa de algún coleccionista. Las instituciones involucradas son hasta la fecha: Malba, MAMBA (no se sabe en que condiciones), Proa, Centro Cultural Recoleta (dependiendo de la programación) y el Museo Fernández Blanco, Luego habrá visitas a colecciones privadas y a las galerias Benzacar, Sendros, Zavaleta, Braga Menendez, Dabah Torrejón y espacios alternativos. El paseo se completará con una función en el Colón y otra de tango». «La idea», concluye, «es tener mucha oferta turística de primer nivel, como viajes a la Patagonia o el Norte.

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