Angélica Gorodischer, una de las voces más notables de la literatura argentina, particularmente en la ciencia ficción, murió en Rosario a los 93 años. Gorodischer, dentro de su especialidad literaria, fue frecuentemente comparada con la española Elia Barceló y la cubana Daína Chaviano. Entre sus discípulas literarias en el país se anota el nombre de la santafesina Liliana Bodoc, también fallecida de manera más prematura, a los 59 años, en 2018. Angélica Beatriz del Rosario Arcal de Gorodischer había nacido en Buenos Aires el 28 de julio de 1928, pero a los 7 años se mudó junto a su familia al barrio Tiro Suizo, una emblemática zona de Rosario. Según ella misma contó en una entrevista reciente, durante su infancia prefirió los libros a las muñecas y dijo que admiraba a escritoras como Virginia Woolf y Silvina y Victoria Ocampo.
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Si bien cultivó diferentes géneros, su debut como escritora de ciencia ficción se produjo de manera relativamente tardía, a los 45 años. Entre sus novelas más importantes figuran “Kalpa Imperial”, un ciclo cuya primera parte fue publicada en 1983, y cuyos dos volúmenes se publicaron conjuntamente en 1984; “Opus dos”.Kalpa es un imperio imaginario, completamente destruido, pero del cual la autora revela las historias de sus dinastías de emperadores y emperatrices, y el intento vano de reconstrucción. A continuación publicó “Floreros de alabastro, alfombras de bokhara”; “La noche del inocente”; “Fábula de la virgen y el bombero”; “Doquier”; “La cámara oscura” y “Tirabuzón”.
El año 2003 representó un hito en su carrera y su fama internacional: fue cuando publicó la traducción al inglés de “Kalpa Imperial” realizada nada menos que por Ursula K. Le Guin, máxima figura femenina de la ciencia ficción anglosajona. Al recibir el Gran Premio a la Trayectoria Artística del Fondo Nacional de las Artes en 2018, contó que empezó a leer desde muy pequeña “láminas Billiken con peces del Río Paraná”. Dijo que no recordaba quién le enseñó a leer, pero dijo que a los 7 años, mientras leía “Las minas del Rey Salomón” se dio cuenta de que quería ser escritora. “Sacaba un libro y leía. A veces no entendía, pero no me importaba nada; la cuestión casi de aventura era leer, descifrar lo que había en ese libro. La cuestión era adueñarse del mundo”, indicó. “La lectura es el aire que uno respira... Del entorno tomo poco, lo menos posible. Prefiero imaginarme todo”, aseguró la escritora, a quien le interesaba la imaginación y no la realidad o lo que pasaba alrededor. En 2011, con un diagnóstico de cáncer, publicó “Diario del tratamiento”, en el que contaba cómo sobrellevaba la enfermedad.
Sus últimas novelas fueron “Las señoras de la calle Brenner” (2012) y “Palito de naranjo” (2014), mientras que en 2017 publicó la colección de relatos “Coro cuentos”, su última obra.
En 2007 fue declarada ciudadana ilustre de Rosario, y en 2012 personalidad destacada de la cultura de Buenos Aires. También obtuvo el Premio Mundial de Fantasía por su trayectoria en 2011, otorgado por la Convención Mundial de Fantasía que se celebra cada año en una ciudad estadounidense distinta. En 2017 fue homenajeada en la Biblioteca Nacional durante la visita de la canadiense Margaret Atwood, y en mayo de ese año fue distinguida con el título de doctora honoris causa por la Uncuyo (Universidad Nacional de Cuyo).




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