Fue sepultado ayer, en la Chacarita, el periodista y crítico de cine Aníbal Miguel Vinelli, fallecido en la madrugada del sábado a consecuencia de un ataque cardíaco. De sonrisa franca, buen humor, buena pluma, amplios conocimientos y un festivo espíritu burlón, que aplicaba sobre cuanta película le pareciera mala, del mismo modo que exaltaba sus grandes pasiones (el musical, las bélicas, los films de boxeo).
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A Vinelli lo detestaron los censores, cuando en pleno Proceso creó en la revista «Humor» la sección «En busca del tiempo afanado», donde consignaba con exactitud los minutos de menos con los que se estrenaban las películas tras los cortes. En los últimos años bromeaba diciendo: «ahora debería hacer una columna para denunciar los minutos de más que hay en el nuevo cine».
Nacido el 9 de marzo de 1940, Vinelli, que se enorgullecía de haber tenido un abuelo clown, aprendió de su padre el oficio de periodista. Ejerció en las radios «El Mundo», «Continental», «Belgrano» y otras, y en publicaciones como «La Voz», «La Hoja», «Somos», «Crítica», «La Opinión» (de la cual llegó a ser jefe de espectáculos durante un año) y «Clarín».
Entre otras distincios recibió las de la Fundación Konex y la revista «Sin Cortes». Deja una esposa, la psicóloga y crítica literaria Rosalía AmBasul, dos hijos, y también un libro, la «Guía para los lectores de ciencia ficción» (Ed. Convergencia, 1977) que es desde hace tiempo un disputado incunable.
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