6 de septiembre 2002 - 00:00

"Afuera nos creen magos"

Afuera nos creen magos
Aunque cada vez más convocado para trabajar en el exterior (Alemania, fundamentalmente), el actor, director y dramaturgo Alejandro Tantanián, retomó su faceta de cantante para el espectáculo musical «De lágrimas», que se estrena este domingo en el Club del Vino, mientras prepara el estreno de otra pieza en el Teatro San Martín. A tres años de su última participación como cantante en «Proyecto Brecht», Tantanián protagoniza y dirige «De lágrimas», sobre una idea compartida con el músico Edgardo Rudnitzky, donde apuesta a un repertorio realmente ecléctico. Ahí mezcla temas de Bach, Monteverdi, Donizetti, Aníbal Troilo, Mario Clavel y Lennon- Mc Cartney, entre otros, acompañado por Iván Barenboim (vientos y guitarra), Pablo Bronzini (piano, acordeón y guitarra), Miguel Rausch (percusión y guitarra), y Laura Sánchez (cello). Paralelamente, está dirigiendo, «Dedos», una divertida comedia negra del español Borja Ortiz de Gondra, que subirá a escena el 25 de septiembre, en la Sala Cunill Cabanellas del teatro oficial, y a la que curiosamente convirtió, también, en un musical.

Periodista: En los últimos años se dedicó de lleno a escribir y dirigir teatro. Pero, ahora, casi todos sus proyectos están relacionados con la música.

Alejandro Tantanián:
Y además estoy preparando junto al compositor italiano Tiziano Manca el libreto de una ópera, basada en «La jaula», un cuento gótico de Ray W.C.Russell, para ser estrenada en Alemania y en Buenos Aires en 2003. También estoy trabajando con el compositor argentino, radicado en París, Oscar Strasnoy, en una ópera basada en «Solaris», la novela de Stanislav Lem en la que también se inspiró Andrei Tarkovsky para su película.

Rentabilidad

P.: Está trabajando mucho en el exterior ¿Piensa irse de la Argentina?

A.T.:
En este momento no me iría a vivir afuera, pero poder trabajar en el exterior te asegura un sostén de producción o permite que un espectáculo tuyo puede llegar a recaudar algo de dinero. Eso es lo que nos pasó con «La escala humana» [escrita y co dirigida junto a Rafael Spregelburd y Javier Daulte]. Por otra parte la posibilidad de trabajar con gente de afuera es muy buena, porque tienen otra experiencia y otra cabeza. Y a ellos les pasa lo mismo, se sorprenden de cómo resolvemos con poco dinero, como por arte de magia, puestas que para ellos resultarían muy costosas.

P.: Háblenos de «Dedos» ¿Es una obra multidisciplinaria?


A.T.:
No, ésa fue una decisión mía. Es una obra de texto, una comedia realmente negra que plantea en 15 escenas una situación de transacción vinculada al sexo. Son dos parejas, Viene de Tapa una más joven que la otra, que van mutando su relación. Salen de un triángulo y van a otro un poco a la manera de «La ronda» de Schnitzler o «Caricias» de Sergi Beibel, pero en realidad es otra cosa. La idea de puesta interdisciplinaria se me ocurrió como una forma de resolver aquellas escenas a las que Borja les da características de irrepresentabilidad. Por ejemplo, hay un personaje que se tira de la ventana y tiene un largo monólogo que se supone debe ser dicho mientras cae. En otra escena alguien recibe una carta-bomba y queda con muñones. Otro personaje se arranca literalmente un dedo a telefonazos. Este tipo de situaciones las resolvimos mediante video -a cargo de Diego Lerman el director del film «Tan de repente»- y de otros recursos que nos permitieron mantener la idea de verosímil dentro de las escenas disparatadas que plantea la obra. Por eso decidí transformarla en un musical de género, con todos sus clichés, aunque bastante sui generis.

P.: ¿Y en «De lágrimas» incluyó algún texto suyo?


A.T.:
Lo pensé e incluso estuve investigando sobre la fisiología de las lágrimas, pero no quise darle un rasgo tan intelectual al espectáculo. Preferí que este repertorio tan bello y ecléctico descansara sobre un solo eje temático, relacionado con el llanto y el dolor -incluso físico-. Mi idea era construir estas canciones desde las emociones más sencillas.

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