9 de enero 2002 - 00:00

"Al habitué del Colón no se lo conforma con artistas locales"

(9/01/02) El director y régisseur Alberto Félix Alberto fue hasta hace unos meses presidente de la Asociación Argentina del Teatro Independiente (Artei). Además de estar al frente de su propia sala (Teatro del Sur), Alberto es miembro integrante de la Red Latinoamericana de Productores Teatrales, una asociación subvencionada por la Rockefeller foundation, entre otros organismos culturales de los Estados Unidos, destinada fundamentalmente a difundir el teatro argentino en el mundo. El creador de «Tango Varsoviano» y «En los zaguanes ángeles muertos» -por citar sólo algunos de los títulos que lo consagraron aquí y en el exterior-, responde en esta entrevista a las recientes decisiones del secretario de Cultura del Gobierno de la Ciudad, Jorge Telerman, y aprovecha para señalar la dura situación que viene atravesando el sector desde el año pasado.

Periodista: ¿Cómo vive el sector teatral esta etapa de transición?


Alberto Félix Alberto:
El panorama es por demás confuso. Fíjese que la situación económica ha hecho que las salas oficiales tengan que replantear toda su programación. Con la liberación del dólar es de suponer que las invitaciones a artistas extranjeros van a quedar en el camino, me refiero al Teatro San Martín y sobre todo al Colón, cuya crisis me afectó bien de cerca porque hace unos meses estrené ahí «Falstaff». Yo ya había firmado contrato en julio, pero después del estreno me llamaron para firmar uno nuevo cuyo monto era bastante menor. Luego de escuchar mis protestas, el administrador me advirtió: «Yo que vos aceptaría este dinero porque es seguro, con esta nueva cifra yo te prometo que el 5 de diciembre a más tardar te pago, si no te vamos a terminar pagando el año que viene con bonos o lo que sea». Yo acepté y firmé el contrato, pero... ¿usted cobró? Yo tampoco. Y ése es el caso de la mayoría de los artistas.

P.: ¿Cree posible que el Colón solvente su presupuesto con las recaudaciones de boletería?


A.F.A.:
Eso es lo que dijo Telerman y también dijo que el Colón debería manejarse casi exclusivamente con artistas argentinos. A mí eso me parece imposible. Primero, porque la gente habitué acepta a regañadientes, casi escupiendo, que haya uno o dos artistas argentinos en la programación. Prefiere aplaudir a grandes divos internacionales, aunque éstos se estén cayendo a pedazos, hayan perdido la voz o tengan ochenta años y quieran seguir haciendo el papel de Odette. Ofreciendo una temporada exclusivamente nacional ¿quién le parece que va a comprar las entradas? Segundo ¿cómo va a hacer el Colón para subsistir sólo con la taquilla? Si el año pasado los artistas no cobraron, este año creo que nos van a dar una lata de dulce de leche.

P.: ¿Y qué opina de los planes de Telerman en el área teatro?

A.F.A.:
Al menos dejó en claro dos puntos: las salas comerciales tendrán que arreglarse como puedan, mientras que las independientes deberían no quejarse dado que el Gobierno de la Ciudad va a mantener su ayuda económica a través de Proteatro. Eso nos dio una especie de desahogo, pero lo que nos deja en una situación muy desfavorable fue su decisión de bajar la entrada de los teatros oficiales a 5 pesos, algo que a nosotros nos resulta imposible ofrecer. Yo no sé qué es lo que ellos están calculando, porque la ayuda que recibimos de Proteatro está centrada exclusivamente en la producción, no me asegura la manutención de la sala. Esto quiere decir que yo podría montar un espectáculo pero en tanto y en cuanto pueda mantener mi sala abierta con los gastos básicos cubiertos: luz, teléfono, etcétera.
 
P.: ¿Pero eso no lo tendría que cubrir el Instituto Nacional de Teatro?

A.F.A.:
Sí, pero en los últimos tres meses del año pasado no tenían dinero ni para funcionar ellos mismos como Instituto. Todo los subsidios que aún nos adeudan pasaron como deuda para este año. Por supuesto no nos aseguran nada para los meses que vienen. Sin ese subsidio es probable que cierren muchas salas y no estoy dramatizando, es la verdad. Hay salas de un prestigio enorme -como El callejón de los deseos, una de las mejores carteleras teatrales de la ciudadque están en una situación calamitosa. Pero por otro lado debo reconocer que la ayuda económica de Proteatro ha sido valiosa. Ahí sí hay que elogiarlo a Telerman porque los fondos de Proteatro vienen de su área. Yo sé que ese casi millón de pesos que se designó para Proteatro ya fue otorgado. Gracias a eso la producción de este año, por lo menos dentro del circuito independiente, va a ser interesante, si es que la gente sabe aprovechar bien ese dinero. No es mucho pero sin esa ayuda no podríamos hacer nada.

P.: En general, los teatristas siempre se enteran de las nuevas medidas cuando ya es tarde ¿Nunca encontraron buenos interlocutores en el gobierno?

A.F.A.:
En estos días fue imposible, porque la Secretaría de cultura del gobierno de la Nación quedo acéfala enseguida y el Instituto de teatro tampoco pudo definirnos nada hasta ahora. Aunque debo admitir que Telerman me recibió cada vez que se lo pedí. En este sentido su gestión difiere enormemente de su antecesor, Darío Lopérfido, que cuando ocupó ese puesto dejó de recibir, incluso a la gente más cercana a él. Telerman siempre te responde aunque sea por e-mail, por eso a mí lo que más me preocupa es como van a ir las cosas a nivel del Instituto Nacional de Teatro.

P.: La gestión de Rubens Correa ha sido muy cuestionada ¿a qué lo atribuye?


A.F.A.:
Algunos lo quieren más, otros menos, creo que en general se lo acusa de inoperante y lento. Pero yo me pregunto si otra persona en su lugar hubiera podido hacer las cosas mejor teniendo que lidiar con el señor Cavallo y el señor De la Rúa. Algunos dicen ¿por qué no renunció? Pero también eso es muy discutible. Es cierto que el funcionamiento del Instituto ha sido muchas veces caótico, eso sí se lo podría achacar a Correa, pero como él decía que estaba reorganizando muchas cosas tal vez necesitaba más tiempo. No lo sé. De todas maneras él ya presentó su renuncia, vaya a saber qué pasará ahora.

P.: Mucha gente del medio lo compara con Lito Cruz que, según dicen, sabía cómo presionar cuando la salida de fondos se demoraba en Hacienda.


A.F.A.:
¡ Lito es una especie de inconsciente que arremete con todo! (se ríe) La primera vez que me reuní con él quedé sorprendido: «¿quién es este tipo?» me dije. Después vi que tenía una onda más campechana y directa y que sabía explotar muy bien su popularidad.

Trabajó en cine, teatro y televisión, todo el mundo sabe quién es, entonces se le abren las puertas más fácilmente. En cambio a Rubens no lo conoce nadie, ésa es una cuestión que también hay que tener en cuenta, la proyección en los medios. De todas maneras lidiar con Hacienda es una tarea que ¡ti voglio dire!

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