H ace algún tiempo, y para ayudar al Collegium Musicum, se unieron en el Teatro Colón dos emblemáticos conjuntos argentinos, la Camerata Bariloche y Les Luthiers. Aquella fue una experiencia muy feliz, en muchos quedó el deseo de repetirla y, en otros tantos, la frustración de no haber podido asistir. La oportunidad ahora se hace posible, y seguramente será una de las pocas felicidades con las que cierre este convulsionado año.
Con tres funciones mañana y el sábado a las 21, y el domingo a las 17.30 en el Teatro Argentino de La Plata, y con la promesa de repeticiones en centros de veraneos y provincias, la reunión Camerata-Luthiers tendrá un programa que abarca lo mejor de cada grupo y un final actuando conjuntamente. Lo que es una promesa de reencuentro con lo mejor y más refinado de sus aportes en el difícil equilibrio de aunar la seriedad espontánea de la música clásica con el humor sarcástico de los creadores de instrumentos informales. Nacieron casi simultáneamente, alrededor de 35 años atrás. En el Camping Musical Bariloche se produjo el encuentro de 14 notables y jóvenes músicos que, tal vez sin imaginarlo y seguramente sin proponérselo, al poco tiempo fueron uno de los ensambles más sobresalientes del país y del mundo.
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Los discos, las giras, las presentaciones multitudinarias, eran la actividad permanente en los '70 y los '80. Algo alicaída en los '90, últimamente se renovaron los ímpetus de la Camerata Bariloche para reverdecer los laureles. Prueba de ello son las exitosas presentaciones junto a la célebre Martha Argerich, y ahora, en una demostración de su siempre admirada ductilidad, serán sustento de «El Grosso Concerto».
Por su parte Les Luthiers han vencido uno de los axiomas más complejos de la historia del espectáculo, vale decir, que el humor es una cosa seria. Hacer reír y pensar a la misma vez, reflexionar el absurdo o satirizar en las grandes tradiciones, ya sea el concierto barroco o la ópera, los predicadores electrónicos o la enseñanza sexual a través de los cantos gregorianos; tangos en latín, boleros o folklore en depurado estilo con toques de ironía.
La Camerata Bariloche se dispone a emocionar con el Gran Dúo Concertante de Giovanni Bottesini, una de las raras oportunidades, de escuchar al contrabajo como instrumento solista, y también uno de sus grandes «hits»; también incluirán en el programa las excitantes Danzas Rumanas de Bela Bartok.
Los integrantes de Les Luthiers volverán a clásicos suyos como el bolero «Perdónala», «A la playa con Mariana», «Educación sexual moderna», «La hora de la nostalgia», «Añoralgias» y «Los jóvenes de hoy en día».
Unidos, revivirán «La hija de Escipión»; el Concierto del polaco Mpkstroff, hermoso apellido para que se luzca Marcos Mundstock; la lograda parodia de la zarzuela con «Las majas del bergantín» y una de las partituras de la primera hora: el Concerto Grosso alla Rustica, para lucimiento de ambas formaciones.
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