19 de junio 2007 - 00:00

Allen impulsa a Oviedo como capital del cine

Woody Allenayer con susdos hijasadoptivas enOviedo, dondeconcurrió a lapremière de suúltima películalondinense yanuncióalgunosdetalles sobrela nueva.
Woody Allen ayer con sus dos hijas adoptivas en Oviedo, donde concurrió a la première de su última película londinense y anunció algunos detalles sobre la nueva.
Avilés (AFP, EFE y Especial) - «Estoy feliz de poder trabajar con Javier Bardem y Penélope Cruz porque son actores muy buenos. Es una suerte que estén disponibles y no grabando en América o en Africa o en cualquier otro lugar». Woody Allen, hizo ayer estas manifestaciones a la salida del hotel de Avilés donde se hospeda, tras almorzar y antes de dar un breve paseo por el centro de esta ciudad asturiana, donde asistió al pase de su última película, «El sueño de Casandra».

Las 278 localidades gratuitas que distribuyó la Casa de Cultura de Avilés para asistir al preestreno de la película se agotaron en diecisiete minutos. Hubo público que hizo hasta ocho horas de cola para obtener una. El preestreno se llevó a cabo en Avilés debido a la vinculación del autor de «Annie Hall» con la Fundación encargada de gestionar el futuro Centro Cultural Oscar Niemeyer que se construye en la ciudad asturiana, y de cuyo consejo asesor forma parte Allen.

«Cassandra's Dream» («El sueño de Cassandra»), tercer film de Allen rodado en Londres después de «Match Point» y «Scoop», está protagonizado por Collin Farell, Ewan McGregor y Tom Wilkinson, y narra la historia de una joven cazafortunas recién llegada a la capital británica, en cuyo camino se cruzan dos hermanos de clase trabajadora que se enamoran de ella y a los que conde vence para cometer un crimen que le proporcione dinero.

Al término de la exhibición, Allen dijo que «Midnight in Barcelona» era el primer título que se le ocurrió para su próxima película, aunque ahora, después de lo que ha visto, confiesa que no está seguro de que lo vaya a mantener. Agregó que pensaba hacer una película en Barcelona, pero que cuando la escribió quiso que parte de la misma se rodara en Asturias -comentario que arrancó aplausos-, para añadir que espera poder reflejar «lo bonito» que es el Principado.

Allen viajó por primera vez a Asturias a finales de octubre de 2002 para recibir el Premio Príncipe de Asturias de las Artes con el que fue distinguido ese año, y no escatimó elogios hacia Oviedo, ciudad que dijo que le parecía de «cuento de hadas». Luego de eso, el Ayuntamiento decidió erigirle una estatua en la calle Milicias Nacionales, una de las zonas más céntricas y transitadas de la capital.

Continuando el romance con esa ciudad, Allen mostró entonces su disposición a colaborar con un proyecto de la Fundación Príncipe de Asturias que pretende convertirse en « referente mundial» del cine de autor que facilite la exhibición aquellos films de calidad -o que formen parte del patrimonio cultural mundial- a las que el público no puede acceder a través de los canales comerciales ordinarios.

El proyecto contempla la proyección de películas según el montaje del director, la promoción de la investigación en la industria, la creación de compañías cinematográficas, la conservación de films antiguos y el apoyo al trabajo de nuevos talentos.

Allen llegó a España para rodar en ese país su cuarto film europeo, y el primero en ese país. El lunes de la semana anterior-llegó a Barcelona, donde el último jueves fue investido doctor «honoris causa» por la Universidad Pompeu Fabra. La distinción le fue otorgada por el consejo de gobierno de la UPF por haber «aportado una mirada original y personal sobre el mundo y en reconocimiento al conjunto de su cine, que representa un puente entre la tradición cinematográfica norteamericana y europea».

Durante su permanencia en Barcelona, realizó trabajo de locaciones exteriores para el film, que incluirá además escenarios asturianos, y que protagonizarán Scarlett Johansson, Javier Bardem y Penélope Cruz.

Acompañado por su esposa Soon Yi y las dos hijas que adoptó con ella, uno de los primeros lugares que visitó en Barcelona fue la Torre Agbar -obra del arquitecto francés Jean Nouvel- donde tiene sus oficinas la productora del film. Allen, vestido con sus habituales pantalones de pinza, gorra verde y gafas, se mantuvo hasta ahora bastante hermético con respecto al contenido de su film español, y que producirán Mediaprol, Gravier Producciones y Ensueño Films.

Durante su visita por Avilés, Allen estuvo acompañado por Javier Aguirresarobe, que se hará cargo de la fotografía del largometraje, y afirmó que éste «tiene muy clara» la película, cuyo rodaje se iniciará el 9 de julio.

Aguirresarobe indicó que Asturias y Barcelona son dos espacios muy diferentes y dijo que el Principado «se justifica en la película por un viaje que hacen los protagonistas». «La película es muy de actores», añadió el director de fotografía. Dijo que de los lugares visitados esta mañana le parece «muy atractivo» para rodar el jardín francés del casco histórico de Avilés.

Junto con Allen, también llegaron a España los músicos Eddy Davis y Conal Fowkes, miembros de su banda de jazz, quienes ofrecerán una serie de conciertos en Barcelona. La presencia de ambos dio también lugar a especulaciones de la prensa acerca de la participación de ambos en la banda de sonido del nuevo film.

Simultáneamente con la llegada del creador de «Zelig» a España, en los Estados Unidos apareció, después de un cuarto de siglo, un nuevo libro humorístico suyo. El cineasta estadounidense Woody Allen ha vuelto al mundo editorial con la publicación de Mere Anarchy, una colección de relatos cómicos que toma el relevo, veinticinco años después, de su última antología humorística.

Se trata de «Mere Anarchy», publicado por la editorial Random House, y que recoge textos suyos publicados en los últimos años por la prensa norteamericana, incluyendo «The New Yorker», la prestigiosa revista en donde hace medio siglo había empezado a sobresalir con su humor.

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