26 de junio 2001 - 00:00
Angelina Jolie escandaliza a Hollywood y lo fascina
A los ojos de la conservadora sociedad norteamericana, la bellísima y talentosa hija de Jon Voight no tiene justamente la mejor reputación. Cruzó la barrera de las drogas, tuvo una etapa sadomasoquista, coqueteó con la bisexualidad y cubrió su cuerpo con tatuajes. Hoy está casada con el director Billy Bob Thornton, con quien se cruza cartas escritas con sangre. Ya ganó un Oscar, bate récords de taquilla con su última película, "Tomb Raider", donde encarna a la famosa heroína virtual Lara Croft, y se perfila como la más extravagante estrella del Hollywood actual.
-
Sorpresa en Prime Video: una de las mejores adaptaciones de Agatha Christie arrasa en la plataforma
-
De la tele a Miss Universo: quién es Abril Duhalde, la sobrina nieta del expresidente que busca la corona
Angelina Jolie.
A su progenitora le debe también su concepción del sexo, mucho más liberal de lo común en los Estados Unidos. «Me siento un ser muy sexual, y eso es algo que no hay que disimular. Gracias al cielo, soy medio francesa, presumo de ello, y no crecí con una madre repitién-dome que lo que tenía bajo el vestido era algo malo o diabólico.»
Más sorprendente es, para mucha gente de la timorata sociedad norteamericana, que su madre la dejara llevar a sus novios a casa. «Mamá sabía que estaba en la edad en la que iban a ocurrir esas cosas, y que tanto daba que fuera en el sitio más insólito como en mi habitación», recuerda.
Convivió de los 14 a los 16 en el domicilio familiar con su primer novio, un «punki». Se adelantó a la media (16,4 años, según un estudio de Durex) en perder la virginidad. Luego, se independizó, retomó sus clases de interpretación y trabajó de modelo en Londres, Los Angeles y Nueva York. Fue su época más loca, en la que se forjó buena parte de su reputación posterior. Incluida esa leyenda de su meneada bisexualidad, que ella misma alimentó en sus comienzos. «Para mí -revela-todo el mundo era atractivo. Tenía que ver con la persona, y si daba la casualidad de que se trataba de una mujer, también estaba bien.»
Fueron años en los que, se cuenta cada vez en voz más baja, no faltaron las drogas ni alguna que otra práctica sexual sadomasoquista. «Eres joven -explica- estás borracha, te encuentras en la cama, hay navajas a mano y acaba pasando lo que no quieres.» Una cicatriz en un brazo, un tajo en el vientre y un pellizco en el cuello dan fe de disparates pasados y son lo más cerca que ha estado de un bisturí, ya que sus generosos labios y senos son naturales.
También es famosa por su colección de cuchillos (ahora en su casa de Nueva York, fuera del alcance de los hijos de su marido). «Si tuviera que matar a alguien, preferiría que fuera cara a cara y no de un tiro accidental desde el otro extremo de la habitación», reflexiona.
Los tatuajes que adornan su anatomía son otra de sus aficiones irresistibles. Ocho, diez..., nadie puede precisar el número, porque no para de hacérselos con cualquier excusa. El más perturbador, la expresión latina Quod me nutrit me destruit («Lo que me alimenta me mata»), grabada en el vientre.
Hasta en los peores momentos contó con su hermano James para salvarla de un modo de vida autodestructivo. De vez en cuando hacía alguna película que la iba dando a conocer, como «Hackers, piratas informáticos». En esta última, se enamoró de Jonny Lee Miller, coprotagonista de «Trainspotting» y nieto de Bernard Lee, que encarnó a M, el jefe de James Bond, en las once primeras películas de la serie del Agente 007.
Se casó con Jonny poco antes de cumplir 21 años (la media en los Estados Unidos es de 28,7 años), vestida con pantalones negros de caucho y una blusa blanca en la que llevaba escrito con su propia sangre el nombre del prometido. «Va a ser tu marido -justificó- vas a casarte con él. Puedes sacrificarte para que sea algo especial de verdad.» Meses después de la boda, ella se quedó trabajando en los Estados Unidos y él regresó a Inglaterra. La distancia hizo el resto. Se separaron antes de un año. La ruptura coincidió con la ascensión de Angelina.
Primero, ganó dos Globos de Oro por su participación en las miniseries de televisión «George Wallace» (1997) y «Gia» (1998), trabajos por los que optó, también, a sendos Emmy. Luego llegaron el tercer Globo y el Oscar como Mejor Actriz de Reparto, ambos por «Inocencia interrumpida» (1999). Su carrera se fue afianzando con éxitos como «El coleccionista de huesos» (1999) y, la penúltima, «60 segundos» (2000).
Amor y trabajo
Los rodajes, para ella, no son sólo un lugar de trabajo, sino también la circunstancia ideal para el amor. En uno conoció a su primer marido. En otro, se enamoró de Timothy Hutton. En el de «Fuera de control» (1999), en fin, coincidió con Billy Bob Thornton, el nuevo hombre de su vida, 20 años mayor que ella y con cuatro divorcios y tres hijos. Este cineasta, uno de los más respetados del cine independiente, se dio a conocer con «Resplandor en la noche», película escrita, dirigida e interpretada por él mismo, con la que ganó el Oscar como guionista.
Cuando Angelina conoció a Thornton, éste estaba unido sentimentalmente a Laura Dern -once años menor que él-, y se hablaba ya de boda. Dern, que había testificado a favor de Thornton para que pudiera ver a sus hijos -porque la madre de éstos, su cuarta esposa, lo acusaba de maltratarla-y renunció a protagonizar una película con John Travolta para aparecer en otra de Thornton en la que cobró diez veces menos, fue la primera sorprendida por la boda relámpago de su hasta entonces novio con Angelina Jolie. Fue el 5 de mayo de 2000 en una de las muchas capillas de Las Vegas, en una ceremonia de pocos minutos, la más económica y simple, sin invitados.
No han faltado especulaciones, más promocionales que reales, sobre nuevos romances en otros rodajes. Por ejemplo, con Antonio Banderas mien-tras trabajaban en «Original Sin», una remake de «La sirena del Mississippi», el clásico de François Truffaut. La cinta, de cuyas escenas eróticas se ha hablado mucho, ha sufrido múltiples retrasos en su fecha de estreno, por lo que habrá aún que seguir esperando para verla.
No todos los galanes han sido, no obstante, de su agrado. La actriz, que actualmente rueda en Canadá «Life or Something Like it», con Edward Burns, dirigida por Stephan Herek, montó a principio de año un buen revuelo al negarse a protagonizar «Beyond Borders», la próxima película de Oliver Stone, con Kevin Costner -que le lleva veinte años, lo mismo que Thornton-aduciendo que es un hombre demasiado viejo para ser su pareja y hacer escenas de amor.
Matrimonio
Angelina y Billy Bob han acaparado los titulares de prensa desde su unión, situándose como el matrimonio más peculiar de Hollywood. El cineasta es casi tan maniático como Woody Allen. Ha sufrido colapsos en varias ocasiones por des-órdenes en la alimentación --hubo temporadas en las que sólo comía papas y otras en la que se mantenía con naranjas-, le gusta llevar puesta la ropa interior de su esposa para sentirla siempre cerca y pasa los fines de año lavando la ropa.
La pareja ha encontrado unos talismanes macabros para mantener vivo su amor. Cada uno lleva colgado del cuello un pequeño recipiente con sangre del otro y, cuando les asalta la melancolía, se envían cartas escritas con sangre. Lo malo es que Thornton tiene pánico a volar, lo que complicó mucho visitar a su mujer en el set de «Tomb Raider», en Inglaterra.
El sacrificio por encarnar a Lara Croft valió la pena, sin embargo, a Angelina. Por una parte, porque la ha reunido con Jon Voight, que en la ficción también es su padre y, por otra, porque «la película trata de ser activa en la vida, de no dejar que decidan por ti, sobre tus problemas e inquietudes. Me gusta Lara porque es fuerte, honrada y tiene sentido del humor».


Dejá tu comentario