En la búsqueda de combinar lenguajes, el tango, la murga, el vaudevil, la ópera, el jazz, la música clásica, el rap, y en varios momentos compositivos está el mayor mérito de este espectáculo; en la falta de coherencia dramática, en la inconsistencia de la régie y en el escaso vuelo de los textos, sus mayores falencias. «Angora Matta», realizada gracias al apoyo económico del Center for Cultural Collaborations Internacional de Miami y otros organismos argentinos y norteamericanos, se presenta como un «thriller operístico o como una tangó-pera en la que el tango enfrenta a la globalización». Pero más allá de las intenciones, o de las explicaciones que pudiera dar su autora (Marta Savigliano es argentina pero vive hace muchos años en California), la obra no llega a entrar nunca en el clima teatral que requiere cualquier drama en música, ni es coherente en su concepción argumental ni -y quizá sea ése el mayor problema-logra emocionar ni atraer al público en la historia que presenta.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Esa dificultad para comprender perfectamente la trama y para entrar en ella es agravada por un sonido deficiente que no permite escuchar siempre con claridad lo que dicen los cantantes, y una puesta, que por momentos pareciera armada de apuro, que no tienen ninguna lógica ni relación con el resto de la propuesta; por caso, el larguísimo momento de ballet en el segundo acto con los cantantes interpretando sus papeles al oscuro junto a una orquesta, o la ubicación de esa orquesta a la vista del publico cuando hubieran estado mucho mejor en el foso. En las músicas populares, en las experimentaciones armónicas de Ramón Pelinski --tam-bién argentino, compositor y musicólogo, residente en España-que juega siempre en el borde entre el tango y la música clásica del siglo XX, en el video con los chicos raperos, en los excelentes dibujos animados de Miguel Angel Nanni, en las voces de los cantantes -sobre todo de la mezzo protagonista Lía Ferenese como Angora Matta y La Bruja-aunque no en su desempeño actoral, en el momento murguero, en el desempeño de los bailarines, están los puntos salientes de esta «tangópera». Más allá de que sería más lógico analizarla como una revista con elementos diversos porque el proceso teatral no termina jamás de plasmarse. Informate más
Dejá tu comentario