10 de junio 2005 - 00:00

Asombra el concertista adolescente Rutkauskas

Iván Rutkauskas lució su buena técnica y su alta calidadmusical con exigentes obras de Schumann, Chopin yRavel en un concierto del ciclo Nuova Harmonia.
Iván Rutkauskas lució su buena técnica y su alta calidad musical con exigentes obras de Schumann, Chopin y Ravel en un concierto del ciclo Nuova Harmonia.
Iván Rutkauskas (piano). Obras de Schumann, Ravel y Chopin. Ciclo Nuova Harmonia. (Teatro Coliseo 8/6.)

A punto de cumplir dieciséis años, el pianista argentino Iván Rutkauskas ya tiene una importante trayectoria en nuestro país y en el extranjero. Acaba de ocupar la segunda fecha del ciclo de conciertos de Nuova Harmonia con un programa exigente tanto técnicamente como en el aspecto expresivo.

Una Sonata de juventud de Robert Schumann de su época juvenil (la Op. 22, en Sol menor) y la Sonata N° 3, Op. 58 de Frédéric Chopin, custodiaron al «Gaspar de la Nuit», de Maurice Ravel. Tres obras donde la forma sonata estructura la imaginación y la fantasía de los compositores románticos e impresionista, si bien la de Ravel no es una sonata propiamente dicha se ha querido ver en ella una reminiscencia de la forma proveniente del romanticismo.

Iván Rutkauskas
parece haber elegido composiciones con las cuales se identifica profundamente en esta etapa temprana de su vida, ya que se lo vio y oyó cómodo en la exposición de piezas complejas. Su fraseo es sumamente cuidadoso y la afinación meditada lo que redunda en versiones de muy buen acabado musical. En el plano expresivo, a Rutkauskas no se le puede pedir más que lo que su corta existencia le ha proporcionado en cuanto a vivencias. De igual manera se percibe en sus interpretaciones una cristalina musicalidad, producto de una dedicación meticulosa. Se lo oyó muy diestro en las obras de Schumann y Chopin, y tanto el volumen como los matices los manejó con lucidez, siendo vehemente o refinado y evocativo según las necesidades expresivas de cada autor.

También el impresionismo de Maurice Ravel contó con un ejecutante brillante. Aquí y en la medida de sus posibilidades Rutkauskas agregó su natural frescura y su adolescente fantasía para transmitir una creación llena de misterio y «suspense». En una generación de jóvenes artistas del teclado como la que dio la Argentina en los últimos años (Horacio Lavandera, Adriel Gómez Mansur, Marcelo Balat, por citar sólo a algunos), la presencia de Iván Rutkauskas aporta una alta calidad musical. El concierto de Nuova Harmonia fue un contundente testimonio al respecto.

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