Valeria Lynch
(en pleno
dominio de sus
condiciones
vocales) y
Karina K (lo
mejor del elenco
junto a Raúl
Lavié), en una
escena de
«Victor
Victoria»,
atractiva versión
que encuentra
su punto más
débil en la
errática puesta
de Gustavo
Zajac.
«Victor Victoria». Libro: B. Edwards. Música H. Mancini. Trad., Adap., Coreog. y Dir. Gral.: G. Zajac. Dir. Musical:F. Villanueva. Int.: V. Lynch, R. Lavié, F. Gianola, Karina K y elenco. Esc.: M. Pont. Vest.: F. Luca. Dis. Luces: G. Córdova. (Teatro El Nacional.)
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"Victor Victoria" transcurre en el París de 1930, donde todo el mundo es gay. Al menos eso es lo que piensa el simpático Toddy Carroll, un homosexual enamoradizo que no logra mejorar su suerte como presentador de cabaret. Hasta que un día conoce a Victoria, una cantante lírica que está sin trabajo y a la que decide convertir en estrella internacional del transformismo poniendo en práctica su ingeniosa idea de disfrazarla de conde polaco.
Por esa misma época, Marlene Dietrich seducía a ambos sexos vestida de frac. Pero, Victoria que se hace pasar por un hombre disfrazado de mujer, comete el error de enamorarse de un gángster de Chicago y empieza a tener dificultades a la hora de conciliar su supuesta identidad masculina con sus necesidades de mujer.
Este gran éxito de Broadway, secuela de la película de Blake Edwards (que a su vez fue remake de la película alemana «Victor und Viktoria», filmada en 1931), revitalizó la carrera de Julie Andrews alejándola definitivamente de los roles ingenuos que le dieron fama. Además la obsequió con una de las mejores canciones de su repertorio, «Crazy world». «Victor Victoria» es una comedia de enredos que suma no pocas ironías al tema de la identidad sexual, encubierta o no. Como bien lo demuestran varias comedias de Shakespeare, el recurso sigue siendo muy efectivo aún hoy.
Lo bueno es que aquí toda la picardía que aporta la cuestión «gay» está planteada con gran naturalidad y buen gusto. Los parlamentos de Toddy son ingeniosos y urticantes y están equilibrados por la calidez del personaje y la atinada interpretación de Raúl Lavié, a quien se lo ve muy cómodo en un papel que rompe con su habitual perfil de varón sin caer en ningún estereotipo. Valeria Lynch logra una excelente química con él. Al fin y al cabo la historia de esta amistad es tanto o más importante que la del affaire entre Victoria y el gángster (un desganado Fabián Gianola, sin fuerza en los pasos de comedia y casi un amateur en su desempeño como cantante).
La elogiada protagonista de «El beso de la mujer araña» le aporta una gran ternura a esta mujer que se debate entre la fama y el amor. Son sus condiciones vocales las que le aseguran una fuerte presencia escénica, a falta de una buena dirección de actores. Sólo Karina K -una talentosísima artista de varieté, creadora de sus propios unipersonales- logra que el público se enardezca y la ovacione. Es cierto que su papel de Norma Cassidy (la novia del gángster) es el más atractivo de la obra. Siempre ha sido así. Pero la actriz le suma nuevas aristas a esa vampiresa tonta con arrebatos de ninfómana a punto de convertirla en una irresistible « Catita».
«Victor Victoria» incluye otros buenos intérpretes, como Omar Calicchio (el guardaespaldas), y un ajustado cuerpo de baile. Sin embargo, el director Gustavo Zajac no ha podido aprovechar este valioso capital. Su puesta luce errática y presenta inesperados baches narrativos. No sólo desperdicia la estructura vodevilesca de la obra que pide mucho más ritmo y delirio, sino que deja a sus intérpretes abandonados a la buena de Dios. Esto hace que el espectáculo nunca alcance su punto máximo. Debido sobre todo a la falta de articulación entre los cambios de escenografía (ésta luce demasiado rudimentaria en relación al bellísimo cabaret con mesitas que hoy ocupa el patio de butacas) y las intervenciones de los actores. Resulta inconcebible que en una comedia musical haya tantos silencios y vacíos.
Entre las escenas más logradas se destacan el «Tango apache», que bailan Victoria y Norma, y el colorido cuadro musical («Chicago Illinois») protagonizado por esta última. Pese a las objeciones señaladas «Víctor Victoria» es un musical que entretiene -y aún más, resulta corto-. Cuenta con canciones y personajes lo suficientemente atractivos como para atraer a los amantes del género.
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