Atractivo rock jazzeado; lástima que se reitera

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«Hotelera. El rock es mi forma de ser. Volumen 1». Sony/BMG.

Ex pianista y corista de Fito Páez e hija del compositor de música contemporánea Gerardo Gandini, Alina tiene un pie en el rock callejero y otro en la academia. Seguramente producto de esa sabrosa mezcla es que ideó este álbum en el que tomó varios clásicos rockeros argentinos -más « pesados», más pop, más baladísticos, según los casos- y los llevó para el lado del jazz.

La idea, sin ser original, tiene escasísimos exponentes y es mucho más habitual encontrarse con «crossovers» del jazz hacia el tango o el folklore, por lo que la propuesta de Alina Gandini merece especial atención. El repertorio elegido incluye, entre otros, clásicos como «Sobredosis de TV» de Gustavo Cerati, «La bestia pop» de Solari y Beilinson, «No te alejes tanto de mí» de Luis Alberto Spinetta, «Cerca de la revolución» y «Raros peinados nuevos» de Charly García, «Wadu Wadu» de los hermanos Moura, «Mil horas» de Calamaro o «Polaroid de locura ordinaria» de Páez. Alina Gandini no es una cantante virtuosa, pero logra la sensualidad que buscan los arreglos. Quizá el punto más flaco esté en el acompañamiento ( Matías Mango en teclados, Marcelo Baraj en batería y Mariano Otero en contrabajo, más otros grandes músicos invitados), pero no por falta de profesionalismo o de habilidad instrumental, sino porque el tipo de arreglos se repite excesivamente entre tema y tema y el sonido empieza a hacerse algo tedioso a medida que transcurre el álbum. Como bonus, Andrés Calamaro, Charly García, Fito Páez, Gustavo Cerati y Claudia Sinesi aparecen como voces invitadas.

R.S.

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