20 de febrero 2004 - 00:00

Atrapa curioso film español sobre Malvinas

«Operación Algeciras» (España-Argentina, 2003, habl. en español e inglés). Dir.: J. Mora. Guión: A. Llorens, I. Aledo, J. Mord. Documental.

S
e trata de un documental, pero lo que cuenta alimentaría también una película de acción; quizás una comedia amorfa porque alienta ciertas reflexiones irónicas sobre el ser nacional.

De esos hechos ya escribió una novela el abogado Juan Luis Gallardo. Los periodistas de «Cambio 16», en 1983, hicieron su propia novela, con pretensiones de objetividad periodística y título catástrofe en la tapa: «Así querían volar Gibraltar». La ilustración ponía unos buzos saliendo a tierra en primer plano, mientras en el fondo todo el Peñón era una llamarada de catastróficas explosiones, de la ladera hasta el puerto. Una exageración. Si lo único que querían nuestros muchachos era reventar una fragata misilística inglesa... Y casi lo logran.

El documentalista español Jesús Mora cuenta el conocido operativo organizado durante la Guerra de Malvinas entre el alto mando de la Armada y tres ex montoneros que se ofrecieron voluntariamente. Así lo testimonian los dos narradores principales: el propio almirante Jorge Isaac Anaya y el buzo táctico Máximo Nicoletti, todo un personaje, que había logrado escapar de Rawson en 1972, hundió años después un buque naval en Río Santiago y el mismo 2 de abril de 1982 se vino desde su refugio en Miami con la propuesta de hacerles algo en la retaguardia a los ingleses. «Un gran argentino, a pesar de los errores que haya cometido en su vida», lo define el almirante Anaya. Nicoletti fue el primer marido de Liliana Chiernajowsky, que luego se casó con Carlos Chacho Alvarez. En la década pasada, estuvo detenido por delitos comunes.

De los demás miembros del comando, el jefe, teniente de navío Héctor Rosales, ya ha fallecido, y los dos ex guerrilleros restantes han iniciado otra vida (uno de ellos, seguiría ligado a Inteligencia de la Armada). La lista de testimonios se completa, entonces, con el mencionado doctor Gallardo, que entrevistó al almirante cuando éste aún estaba en la cárcel; un periodista anglo-argentino; un investigador inglés que cuenta cómo Gran Bretaña pinchaba todas las conversaciones registradas en la embajada argentina en Madrid y hasta sus valijas diplomáticas, y un comerciante de Málaga que en mala hora sospechó algo.

Según Jesús Mora, lamentablemente los uniformados españoles que manejaron el asunto todavía no están autorizados para hablar. El presidente de gobierno de entonces, Leopoldo Calvo Sotelo, contestó apenas con una esquela bastante política, es decir medio ambigua, pero que confirmaba claramente su conocimiento de los hechos y su manera de quedar bien con los ingleses (España acababa de entrar en la OTAN) y con los argentinos (les puso discretamente el avión de su propia campaña electoral, y si te he visto no me acuerdo, pero acá no hay nada oficial), todo esto en medio de la guerra.

Atrapante, curiosa, incluso divertida, con espíritu de película policial y una singular reivindicación española de la gesta malvinense, «Operación Algeciras» es un trabajo que vale la pena ver. Quizá debió estrenarse más cerca del 2 de abril. Debería mantenerse en cartelera hasta esa fecha, como mínimo, y también pasarse en las escuelas de cine, de guerra y de periodismo.

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