2 de diciembre 2004 - 00:00

"Atrapados en el fin del mundo"

«Atrapados en el fin del mundo» (Argentina, 2003, habl. en español,inglés y sueco). Dir.: E.L. Sánchez. Guión: E.L. Sánchez, F. Moyano, P. Wainschenker. Documental. PROYECCION EN DVD.

Hoy el museo-corbeta «Uruguay» sólo parece un lindo adorno de Puerto Madero. Pero, en 1903, ese barco de río supo desafiar hielos y tormentas buscando una expedición escandinava perdida en la Antártida, en un rescate que fue aclamado por todo el mundo, y que hoy todavía se recuerda en Noruega y Suecia, donde esta película ya se estrenó comercialmente, mientras que acá el centenario de la gesta pasó prácticamente inadvertido, y la película ni siquiera se estrenó, y recién ahora se conoce, en mala fecha y una sola salita de DVD, el Palais de Glace.

Aquello fue propio de valientes. Hombres, entre ellos un argentino, que penetraron en lo desconocido, que pasaron dos inviernos polares en frágiles covachas bajo vientos terribles, capaces de caminar días enteros haciendo notables investigaciones científicas mientras comían lo que podían y les ardían los ojos a la espera del barco que debía rescatarlos, y que se había hundido, y cuyos tripulantes también pasaron lo suyo, hasta que, no digamos en el último momento, pero sí en el último día posible la «Uruguay» , generosamente enviada por el general Roca, logró rescatarlos.

Esta historia la cuentan los hijos y nietos de Otto Nordenskjold, Carl Larsen, y José Maria Sobral, y también la cuentan, en registros radiofónicos de 1943 y 1953, el botánico Carl Skottsberg y el meteorólogo Gosta Bodman (¿y cómo es posible que no tengamos grabaciones de Sobral, muerto en 1961, ni del almirante Irízar, que comandó la nave de rescate?).

La aventura es atractiva. Pero además, en efectivos inserts, la van comentando diversos biólogos, expertos en supervivencia y ciencias políticas, geólogos, historiadores, y psicólogos, porque hasta Sigmund Freud escribió sobre esto en su debido momento. Y la van enriqueciendo los autores, con un buen relato, un cúmulo impresionante de material, imágenes fascinantes, tomadas en aquellos mismos lugares, rico montaje, y una música variada y precisa (Leopoldo Ciancaglini, Lolo Micucci), que apuntala la emoción y también la indignación, cuando luego comprobamosla mezquina envidiade quienes le cortaron la carrera y hasta el buen nombre al alférez Sobral.

Esa indignación se corresponde también con el pobre respaldo que tuvo esta película, que Eduardo Sánchez, director, Fernando Moyano, y Pablo Wainschenker, hicieron sin ningún subsidio, por puro patriotismo. El colmo es «Canal 7», que ofreció pasarla... gratis, sin pagar nada, como si fuera de favor. ¿Será que a algunos les cuesta tanto reconocer que el general Julio Argentino Roca y la Armada Argentina hayan hecho algo bueno? Elogiables, el festival marplatense, que la exhibió este año, y la Embajada Argentina en Suecia, que apoyó con gestos concretos su estreno comercial y su venta televisiva en aquellas tierras. Ahora el INCAA debería darle más difusión, e inaugurar con «Atrapados...» su cine en la base antártica Juliany.

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