* Qué ironía que muchos periodistas «graves» de la TV, que en el pasado se ensañaron contra los mediodías de Mauro Viale y sus peleas, travestis, Samanthas y Natalias, estén haciendo ahora casi lo mismo. Claro, con muchísimo menos humor. Primero fueron Alfredo Leuco y Luis Majul, tan dados a temas serios, debatiendo en «El gran hermano» sobre la deserción de la cordobesa «Pato». Y ahora «Puntodoc/2» se ocupó de «Celeste», una participante de «El bar» que es transexual y fue eliminada el viernes último. Daniel Tognetti, uno de los conductores, la presentó como alguien «que quiso participar de 'El bar' con la misión de cambiar la imagen de los transexuales en la televisión argentina». Realmente, los exabruptos de Vanessa Show o de Mariela en el programa de Viale, o cualquiera de las peleas entre Adriana Aguirre y su marido con La Momia o Jacobo Winograd eran infinitamente más desopilantes que las tediosas rutinas de cualquiera de los «reality» de ahora. ¿O será que tienen mejor prensa porque son más «progres»?
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* En medio de tanto aburrimiento «reality», también desembarcaron programas nuevos de ficción y cuatro programas de humor. Son «PH» («Azul») y «Culpables» («Canal 13») y en lo humorístico ya largaron «Peor es nada» («América»), «Poné a Francella» («Telefé») «La cajita social club» («Canal 13») y el esperado «Todo por dos pesos» («Canal 7»).
* En «PH», que viene a reemplazar a «Los buscas», pudo verse hasta ahora una tira que apunta al costumbrismo aunque valiéndose de elementos demasiado obvios. Entre los personajes no parece faltar ninguno de los estereotipos del barrio: el canillita, la florista, el carnicero y hasta la prostituta. Por el momento, todo muy tibio.
* Otro reemplazo es el de «Culpables» por «Vulnerables» que, aunque sin un conflicto común como la terapia de grupo, reúne a personajes a los que no les vendría nada mal darse una vuelta por el diván. No tiene desperdicio la interpretación del siempre bueno Alfredo Casero, un cocinero algo frustrado que sueña con tener su programa de cable y por eso insta a su mujer (Gabriela Toscano) a grabarlo con una cámara de video hogareña. Hay riqueza visual y un ingenio en la composición de planos poco frecuente en una pantalla cada vez más chata. Aunque con reminiscencias de «Los machos», que se reunían a cenar una vez por semana, este grupo de amigos que viene compartiendo una comida semanal hace catorce años promete ser protagonista de un programa interesante.
* Guillermo Francella sabe cuál es su mejor fórmula para hacer reír y la explota al máximo en su nuevo programa. Se trata, naturalmente, de sus múltiples gestos y miradas, que recuerdan muchas veces la picardía de Olmedo. «Poné a Francella» es una sumatoria de sketches cómicos que convence por sus buenos actores más que por el libro. Los libros, básicos, parodian algunas películas como «Belleza americana» (Francella haciendo las veces del padre estupidizado por la hermosura de una rubia adolescente). Gabriel Goity, Roberto Carnaghi y Toti Ciliberto son muy buenos soportes en la actuación, aunque desentona la intervención de Daniela Cardone, puesta para embellecer más que para actuar.
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