26 de julio 2002 - 00:00

Avatares de la TV

Hubo varias novedades en la pantalla chica esta semana. «La corte», que lanzó América, retoma la misma premisa que había popularizado Luis Moreno Ocampo hace unos años en «Forum» (y que más tarde, por prudencia, decidió abandonar). Ahora el conductor-juez es Mauricio D´Alessandro, y el programa, por lo que se vio hasta ahora, parece privilegiar el aspecto humorístico antes que el leguleyo. Los conflictos parecen calcados de las peleas en el programa de Moria Casán. Ayer un hombre demandaba a su amante porque le negaba la devolución de una dentadura postiza que le había arrebatado. La mujer retrucaba que se había quedado con los dientes tras una pelea en la que el hombre le había mordido glúteos y piernas. La bizarrería de las discusiones es desopilante, y aunque el programa sea muy poco serio hay que reconocer que la producción no carece de imaginación y sentido del humor.
 
•«El Show de Videomatch», que sigue decayendo en rating (el lunes midió 23.1), continúa buscando casi nerviosamente dar vuelta la tendencia pero, hasta ahora, antes que fórmulas nuevas lo único que demuestran es reiterar viejos esquemas y sketchs exitosos. Así, tras el abrupto final de «El gran cuñado» hace algunas semanas, lanzarán «Gran cuñado VIP», con doce clones de famosos entre los que militarán Susana Giménez, Mauro Viale, Daniel Hadad, Mario Pergolini, Adrián Suar, Gerardo Sofovich, Jorge Rial, Moria Casán y Mirta Legrand, entre otros. Hasta el propio Tinelli contará con un clon de sí mismo. Es decir, antes que la «tinellización de la política» que tanto enojaba al hoy olvidado Juan Pablo Baylac, lo que hay ahora es una más modesta «tinellización de Tinelli».
 
Aunque el rating de los reality shows decae en todo el mundo, se siguen inventando variantes de la llamada «televisión verdad» con estrellas como Liza Minelli o familias enteras donde se seleccionan futuros yernos. El show denominado «Liza and David», donde la cantante y su marido, el productor David Gest, serán parte del «primer reality semanal musical», se publicita por el canal estadounidense VH1. Minelli y su esposo aceptaron sumarse al proyecto, que contará también con la presencia de la conejita de Playboy, Anna Nicole Smith. También la cadena NBC lanzó esta semana un reality sin famosos pero con el extraño encierro de futuros suegros y yernos. «Meet my floks» (algo así como «Conoce a mis chicos») reúne en esta edición a tres hombres jóvenes que deberán sortear pruebas de buenos modales ante los padres de una bella mujer. En el primer capítulo, el padre probó a uno de los posibles yernos: «¿Trajiste preservativos? y a otro le preguntó «¿Besaste ya a mi hija?». Así, los suegros irán eliminando a los concursantes y se quedarán con el mejor candidato.
 
•A nivel local, pese a la saturación del género «reality» y el drástico achicamiento de costos, se siguen inventando variantes y alternativas a los programas de preguntas y respuestas que no logran superar al viejo «Odol pregunta». En la línea de la «televisión verdad», Telefé lanzará «Quiero ser» para jóvenes de entre 14 y 21 años que quieran transformarse en su propio ídolo. Así, el ganador no sólo conocerá a su estrella favorita sino que lo transformarán físicamente en ella y le harán experimentar un día en la vida del famoso. Desde luego, la convocatoria no apunta a grandes famosos, sino que la primera ronda llama a todos aquellos que quieran ser Bandana. Cada época tiene los ídolos que se merece.

En la línea de las preguntas y respuestas, el nuevo invento se llama «Pulsaciones» (Canal 13), un reality cardiológico cuya novedad consiste en tomar el tiempo de juego a través de los latidos del corazón del participante. El resto del ciclo es pura rutina. En el primer programa asistieron concursantes que vacilaban ante preguntas tan simples como distinguir entre diez ciudades, cuáles eran capitales y cuáles no (y no figuraban en el listado complejidades asiáticas o africanas sino nombres como Medellín o Estocolmo, pero así y todo confundían a los jugadores). Otra ronda pedía diferenciar, entre diez nombres, quiénes habían sido vicepresidentes argentinos. Lo paradójico es que ninguno se puso tan nervioso como para ser eliminado por superar el nivel de pulsaciones máximo y todos se plantaron en la primera instancia para asegurarse los 7 mil pesos iniciales. El premio mayor es de 250.000. La duda que queda es cómo puede tolerarse una hora de programa que ni siquiera les genera suspenso a los propios participantes.

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