26 de enero 2004 - 00:00

Avatares de la TV

• Entre los males con que nuestros canales castigan a los televidentes todos los veranos está la transmisión de partidos de fútbol, cuando se toman licencia los relatores y comentaristas que se destacan todo el año. El público añora así a Marcelo Araujo y hasta a Macaya Márquez (aunque desde hace décadas nunca diga nada que el televidente no ve, y que cada gol de un equipo lo atribuya, invariablemente, a «fallas de la defensa» del que está enfrente).

• Alejandro Fantino le restó en el preolímpico preciosos puntos de rating a «América» dada su cansadora actitud de glosar («lo persigue como si fuera su sombra», «se pone celoso como guardaespaldas», etc.), pero fundamentalmente a Fantino todavía nadie le avisó que no está frente a un micrófono de radio, donde tiene que mencionarlo todo, cuando en TV básicamente se requiere, porque se está viendo, qué jugador tiene o toca la pelota. No puede entenderse que un partido tan esperado como Argentina-Brasil en el preolímpico tuviera sólo 15 puntos de rating, sobre todo en verano donde la buena programación televisiva no abunda. Pero la pantalla de «América» abrumaba de palabras. Y no existía la posibilidad de apagar la voz del televisor y escuchar a Víctor Hugo Morales por radio. Perdió rating «América» porque el público, hastiado, se iba a la transmisión del mismo partido por cable, aunque allí los relatores Walter Nelson y Alejandro Fabbri (salvo en la etapa final) transmitían desde un estudio en Buenos Aires y cada vez que se interrumpía la transmisión -pocas veces, felizmente- se quedaban en ayunas como el televidente.

• Pero los castigos del fútbol de verano no terminaron allí. Mariano Closs, Fernando Niembro y Reinaldo Merlo dale que dale con que «la responsabilidad total es de Boca que juega con todos los titulares» en el partido que perdió con River 1 a 0 en Mar del Plata. Se olvidaban estos especialistas que el club del Riachuelo tenía en el seleccionado preolímpico de Marcelo Bielsa en Chile a Jerez, Burdiso, Tevez, Clemente, Cangele y Caballero, seis jugadores.


• Además Niembro lo llamó «triunfo histórico» a un partido amistoso de verano favorable a Ríver hasta arriesgar que muchos simpatizantes de Boca tomarán a patadas los televisores de hoteles de centros veraniegos desde donde miraban la transmisión. La gente se formó esa impresión: «Boca ya ganó mucho el año pasado, castiguémoslo éste y hablemos siempre bien de los otros clubes para bien del negocio del fútbol». El dinero manda en cualquier espectáculo, pero deberían obrar los comentaristas con más inteligencia para disimular el propósito. O terminarán beneficiando sólo a los que venden televisores para rescatar los destrozados a puntapiés.

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