• El economista Jorge Avila debería terminar de entender que si no nació para polemista debe abstenerse de hacer papelones en televisión. Pretende defender la libre empresa y la racionalidad económica pero termina dañándola. Una vez perdió por TV ante Ignacio de Mendiguren, quien dejó la imagen que devaluar exageradamente y proteger industria ineficiente era lo mejor para un país. Luego perdió duro contra Hugo Moyano, y la semana pasada volvió a perder, casi por knock out, en el programa «A dos voces» por el canal «Todo noticias» contra el mismo sindicalista titular hoy de la CGT. Moyano, experimentado en estas lides, y que exige elegir contrincante para concurrir a determinados programas, le habló con estudiada pausa, usando adjetivos de impacto y dejándolo como un teórico de algo que -según el sindicalista- «ya fracasó» (con sus habituales escasos conocimientos se refería a la libre empresa y apertura de la economía que triunfa en todos los socialismos modernos del mundo, desde Chile a España). Efectivamente Avila respondió con teoría y lenguaje sin dar ejemplos. Moyano le preguntó, sibilinamente, si Avila creía en la convertibilidad uno a uno, y dijo que sí cuando el autor Cavallo planeaba retocarla cuando se derrumbó. El economista no le respondió, por ejemplo, qué diferencia había o qué era más útil con un peso sobrevaluado uno a uno y con el actual subvaluado uno a tres, si éste trae inflación y deteriora el salario de los trabajadores. ¡Avila, escriba en diarios, revistas o en su página web donde no lo enfrenten en diálogo! Adam Smith se lo agradecerá.
• Muchos padres opinan que el dibujo animado estadounidense «South Park» debería emitirse en inglés subtitulado, para así al menos restringir la edad de los niños que podrían comprenderlo. Los personajes dicen 'mierda', 'carajo' y 'puto' con total normalidad. Hace poco, un profesor de colegio incursionaba en una cirugía para cambiarse el sexo. Los tramos de la operación eran un video real, no dibujos, donde los médicos manipulaban genitales y los cortaban. Sale de la clínica con aros y vestido femenino. Esto inspira a un alumno blanco que quería jugar basquet y comienza a operarse para ser negro y alto. Al final, logrados color y estatura, el técnico lo deja fuera del equipo por ser judío. Un humor muy dudoso, y desde ya no apto para la legión de chicos que lo mira.
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• Aunque nada más violento y delirante que el animé televisivo japonés. Allí se ven órganos sexuales masculinos y femeninos, los protagonistas mantienen relaciones íntimas a la vista, se convierten de hombres a mujeres, todo explota y renace, siempre pelean, hay robots y monstruos mezclados con humanos. Un absoluto delirio. Tanto que una de las tiras de la señal «Animax» debió ser levantada del aire a causa de sus excesos.
• Otro aspecto cuestionable de las señales infantiles en cable es la publicidad. Champúes, colonias, pañales, desodorantes, alimentos, detergentes, todo apuntado a las madres que suelen mirar la televisión junto a los chicos. Hay algunos como el de telefonía celular, en que la pareja joven se abraza y besa con frenesí en el sillón de una casa hasta que el llamado de la madre del muchacho interrumpe, o la del champú en que una pareja juega a cambiarse los nombres para renovar el deseo, o la del desodorante en la que el actor Ben Affleck contabiliza sus conquistas femeninas con una maquinita. ¿Qué hacen esos comerciales en señales infantiles?
• En la franja específicamente «adulta», ya casi no hace falta abonarse al canal «Venus» o similares, porque en algunas señales no codificadas se ven personas desnudas manteniendo relaciones, y no siempre de sexos diferentes ni en número de dos. Algunos programas hasta tienen un humor absolutamente involuntario, como el de la pareja de japoneses que enseñan posturas amatorias para aumentar el goce sexual, mientras un instructor relata y explica. Este relator, por ejemplo, le pregunta a la mujer, en pleno acto, «si se siente cómoda en tal posición y si es verdad que su goce se incrementa», a lo que la oriental, sin descuidar lo que está haciendo, responde por supuesto que sí, que «se siente muy rico» (porque además viene con traducción caribeña). Son Cosmopolitan, I SAT y TV5, al que se le sumó ahora el latino FX, con lucha de mujeres desnudas en un ring entre sus opciones.
• Algunos programas de cable funcionan bien en su traslado al aire. No es el caso de «Mar de fondo», ahora rebautizado «Fuga a la medianoche», que en cinco días de emisión perdió la mitad de su escasa audiencia original. El aspecto de buen periodista, de entrevistador que sabe preguntar y escuchar de Alejandro Fantino, que logró excelentes reportajes como el de Guillermo Vilas, Gustavo Luza o Diego Maradona, se ve degradado por el aspecto cambalachero, murgueril y chabacano que tanto le gusta agitar. Además, la mezcla de personajes ridículos que deliran sin libreto ni orden alguno, sirve en cable donde el tiempo es barato y el público mínimo. Para canal de aire se requiere mayor elaboración.