10 de abril 2007 - 00:00

Avatares de la TV

  
  • Los rumores de censura que circularon el domingo en «Canal 9» por el documental «El mito» finalmente resultaron beneficiosos para ese canal, ya que ese ciclo no sólo se dio sino que se convirtió en el quinto más visto del día, con 11 puntos de rating e imágenes inéditas de la Revolución Libertadora. La audiencia fue la máxima que ha logrado la emisora desde su venta a Angel González y se obtuvo gracias a los fragmentos de la película inédita, filmada en 1957, que se declara contra las políticas de Estado de Juan Perón y Evita. Realizada por los mandos militares del golpe que terminó con el segundo gobierno peronista, no había sido estrenada en su momento por los militares quienes advirtieron que el clima social no era aún el apropiado. La película fue rastreada y hallada finalmente por el periodista Roberto Di Chiara, quien se embarcó en su búsqueda, dio con el material y lo ofreció a «Canal 9», donde hace tres meses trabajaban en su restauración.

  • La polémica por la presunta censura surgió el domingo desde la propia emisora, luego de que retiraran las promociones del aire y aseguraran que no se daría en respuesta a un pedido del Gobierno. Pero «El mito» se emitió y mostró varios segmentos de este film cuyo objetivo era socavar la moral de los peronistas golpeando la figura de Evita. La explicación que aportaron fuentes del noticiero, ante las marchas y contramarchas, fue que decidieron emitirlo para evitar que se hablara de censura, a poco de asumido el nuevo directorio de la emisora.   

  • Resulta penoso ver gente seria haciendo payasadas en el circo de Susana Giménez, cuando no necesitan dinero ni difusión. Por caso, Paula Colombini o Luciana Aimar. Se prueban ante difíciles desafíos circenses y son presentados todos como «estrellas», pese a que se trate de personajes del pasado remoto como Pablito Ruiz o Divina Gloria. Estrellas fugaces en el mejor de los casos. Pero el carisma de Giménez y una superproducción comandada por Gustavo Yankelevich generan el apoyo de un público incondicional y cautivo que, cuando no es superada por «Gran hermano», dejan a Giménez al tope del rating.

  • Sigue sorprendiendo el discurso que repite Enrique Piñeyro cada vez que lo invitan a la TV, en este caso el ciclo de chiche Gelblung. Ahora puso en cuestión que la aviación comercial deba ser rentable. Si es un elemento insustituible de la actividad económica mundial: traslada ejecutivos, mercadería, turistas, remedios, científicos, no debería exigírsele ganancias.   

  • Si bien Roberto Pettinato se mudó al horario de las 19 y debería tener un programa «ATP», no se advierte que se haya «pasteurizado» y haya acatado las normas que el COMFER no hace cumplir. Siguen los chistes groseros, sobre todo de la mano del títere Verdaguer que anima él mismo, mientras no vacila en hablar del clítoris y el «hoyo» de las mujeres como si siguiera en el horario marginal de la madrugada. Hasta les cae mal a las panelistas y al «Chavo» Fucks, quien no se caracteriza justamente por su timidez.

  • Adrián Suar se autoprogramó en pantalla pues cree que con su actuación logrará picos de rating para un programa que funcionó en general bien en «Canal 13», «Mujeres asesinas», sin su presencia. Debuta mañana a las 22.30 con el capítulo «Rita burlada», con Suar, Dolores Fonzi y Carlos Belloso. Este unitario tuvo su mejor temporada en 2005 pues el año pasado fue perdiendo el tono en las actuaciones y sorprendió muchas veces con el ridículo de la exageración, más cercana a los filmes de terror que a los casos policiales que debieran acercarse al thriller psicológico. Había intrigado Nacha Guevara como Yiya Murano pero decepcionó, sin embargo, el rating el año pasado siguió aceptable pues no existió demasiada variedad y contenido en TV. Habrá que ver qué ofrecen este año con Cristina Banegas y Andrea Pietra en « Milagros, pastora» y Laura Novoa y Fernán Mirás en «Claudia, herida», entre otras.   

  • Muchos padres saben que la sección «atacazo artístico» dentro del programa de Disney Channel «Art Attack» es un verdadero hallazgo. Uno de los animadores, apodado «Manitas», de pronto se inspira ante cualquier situación, como un casamiento en una iglesia, la visita a un castillo (está realizado en Barcelona), o en una playa de vacaciones, y con elementos propios del lugar comienza a armar una configuración. El tamaño es macro, por lo que se comprende únicamente al ver desde el aire. Utiliza cortinas, pelotas de tenis, esterillas, cajas de cartón, bolsas de residuos, y realiza configuraciones sorprendentes. Un torero en lidia, chicos que juegan volley, una locomotora que llega a una estación. El programa en general enseña manualidades caseras novedosas, en tono ameno y didáctico, mientras alterna con humor como el «Cabezota», personaje muy celebrado por los niños. Pero el punto cúlmine de la originalidad y el arte espontáneo es Manitas y su «atacazo artístico».
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