Marcelo Tinelli junto a
Graciela Alfano y un
nuevo «desliz», buscando
potenciar los picos de
rating en el día del debut
contra «Gran hermano».
Con la mayor de las vulgaridades -que nada deberían sorprender a un televidente no inocente, conocedor de las operaciones de marketing -, volvió el lunes a «Canal 13» Marcelo Tinelli con el concurso «Bailando por un sueño». Sus 28.3 puntos no le bastaron, sin embargo, para superar a «Gran hermano» (29.2). En un marco escenográfico que hería los ojos, más que un certamen de baile o el golpe bajo con los soñadores y sus deseos solidarios (varios coinciden en construir escuelas para chicos discapacitados), el show afianzó su centro de interés en el escándalo entre participantes y jurado. Luego de que se advirtiera el año pasado que lo que rendía en rating eran los insultos potenciados en programas de chismes antes que el talento que pudieran exhibir las parejas de baile, se profundizó esta línea inspirada claramente en «American Idol», donde interesa más como se mortifica al participante y se lo hace sufrir que su show de canto.
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En «Bailando» convocaron a una serie de famosos «polémicos» y enemigos declarados desde hace tiempo, a saber, Moria Casán vs. Carmen Barbieri, Daniel Agostini vs. Nazarena Vélez, más la polémica preanunciada que generará Graciela Alfano en un jurado para evaluar a su pareja, Matías Alé. Y deben sumarse los enfrentamientos en potencia de Nina Peloso o la mujer de Marcelo Tinelli, Paula Robles, entre los 30 famosos que integran la nómina de bailarines y jurado.
La vulgaridad de «Showmatch» se alternó con la de «Gran hermano» en « Telefé» y las triviales conversaciones entre participantes y familiares. La separación de una integrante que ya había sido expulsada y reingresada, Claudia Ciardone, pudo más que Carmen Barbieri en su parodia a Moria Casán, quien le respondió: «Carmen tiene cara de pato y cuerpo de lavarropas». Tampoco alcanzó para ganar la noche el forzado guión de Silvia Süller, quien arremetió contra Lafauci y Casán para cerrar tan grata secuencia con un «beso seco a Tinelli». Había amenazado a la tarde en «Canal 9» con renunciar a «Bailando» porque no tenía camarín propio mientras Silvio Soldán estaba en «América» discurriendo vaya a saber de qué.
Si lo que buscaba «Canal 13» era « popularizarse», evidentemente lo logró pero estuvo más cerca de lo que Mario Pergolini había calificado de «grasada» cuando debió explicar por qué abandonaba esa emisora. Acertaba de antemano Pergolini con el calificativo si se tiene en cuenta que por el prime time de «Canal 13» pasaron el lunes Matías Alé, el bailantero Daniel Agostini, Nazarena Vélez, la boxeadora «Locomotora» Oliveras mientras ayer a la noche llegó no sólo Nina Peloso sino una pantalla gigante y 20 colectivos con piqueteros para ver y apoyar a la mujer de Raúl Castells.
Susana Giménez en cambio no abusa de los escándalos entre los famosos de su circo sino que se limita a presentar las pruebas y logra buen rating de 24.6. contra 18.9 de «Son De Fierro», es decir, sólo 5 puntos menos que Marcelo Tinelli con su show de vulgaridades. También hubo nueva guerra matutina con el debut de «El diario de Carmen», que en «América» alcanzó 2.1 contra «AM» de «Telefé» (6.8) y «Mañanas Informales» en «Canal 13» (6.7).
Muy bueno el debut de «TVR» en « Canal 13» con el resumen «verano-otoño» de la TV y el país. Si bien siguen una fuerte línea editorial con la que se puede o no estar de acuerdo, el ciclo volvió a demostrar con hallazagos y perlitas de archivo. Ofrecieron incontables contradicciones de Jorge Rial en relación a «Gran hermano», reality que vapuleó desde «América» durante varios años y ahora defiende por ser su conductor. Siempre risueño y despectivo, el compilado mostraba a Rial poniendo en duda la veracidad de las votaciones, las peleas en la casa (fue el primero en hablar de «guionado»), atacaba con entrevistas a Gastón Trezeget o Marcelo Corazza y también se quejaba de que «Telefé» copara la programación con el reality.
Imperdibles también las contradicciones de Mirtha Legrand en relación al lamentable episodio de Neuquén que terminó con el asesinato del maestro Fuentealba. Se la veía en algunos almuerzos a favor de la mano dura y en otros cuestionándola, justamente con Jorge Sobisch como invitado. Y obviamente partieron de la tragedia de Neuquén para seguir con las marchas y contramarchas de la alianza entre Sobisch y Mauricio Macri. El programa fue impecable, lástima que no podrán mantener el nivel, teniendo en cuenta que contaron con un largo verano (y otoño) para producirlo. El día a día en un ciclo semanal fuerza a menor inventiva y mayor repetición.
Sigue generando suspicacia el levantamiento del aire de «La pelota no dobla», programa de deportes de «Rock & Pop» que luego de siete años fue reemplazado nada menos que por el músico Gillespi. Este ciclo había sido el primero de FM en tener los derechos para un Mundial de fútbol ( Alemania) y transmitió todos los partidos de la Selección. Pero si bien estaba cuarto entre las FM, fue borrado de la emisora sin explicación y genera a diario quejas de oyentes en otros programas. Para su reemplazo querían a Ernestina Pais pero Elizabeth Vernacci se opuso a ser opacada. Entonces llamaron a Gillespi, quien aceptó gustoso. Habrá que ver qué indica el rating de los próximos meses.
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