29 de agosto 2008 - 00:00

Avatares de la TV

Roberto Pettinato
Roberto Pettinato
  
  • El lunes se conocerá la cifra exacta con la que «Telefé» le ganará nuevamente el rating mensual a «Canal 13», que hasta ayer estaba en 12.8 contra 11.4. Tercero se ubicará «Canal 9» con sus latas latinoamericanas y algunos programas en vivo como «Los profesionales» y «Bendita TV», que hasta ayer sumaba 5.8. Cuarto seguirá «América» con 4.2 y quinto «Canal 7» con 2.2, más del doble de lo habitual gracias a los Juegos Olímpicos. Esa marca sin embargo es peor a la esperada, pues su mejor performance fue en la franja horaria que Ibope -impulsado por canales líderes interesados en subir como sea su promedio- decide no incluir en los promedios diarios.

  • En «Ideas del Sur» comentaban que la guerra interna en El Calafate entre opositores al intendente Javier Belloni «de ningún modo» afectó la buena relación de este último con Marcelo Tinelli. Según trascendió, Belloni, pese a todo, le agradece a Tinelli haber televisado el minuto y medio de apertura desde El Calafate, pero además valora las promociones que circulan por «Canal 13» al menos 15 veces por día. En tanto, desde la productora de Tinelli pidieron el tape del «Canal 5» donde se había cortado la apertura de «Patinando por un sueño» para poner una entrevista a un ex diputado opositor a Belloni, Julián Osorio.   

  • Luego de haberse disfrazado de Pantera Rosa en el baile del caño, Celina Rucci se autodefinió ayer en la mesa de Mirtha Legrand como una «artista». Lo más curioso, sin embargo, fue su insistencia en discutirle a una especialista en anorexia y bulimia (el tema central del almuerzo), todo lo que ésta afirmaba sobre estas patologías. Varias veces aseveró que había que hablar de «enfermedades» y no de «transtornos» como están definidas internacionalmente, ya que, dijo, «Yo no, pero mi mamá tuvo anorexia», y además «son enfermedades incurables, como la drogadicción». A la mesa estaba sentada, por ejemplo, Jimena Zirulnik, quien aseguró haberse curado, y la médica dio estadísticas, pero nadie convenció a Rucci. Ante la cariñosa reprensión de Mirtha: «Querida, discutís todo», la vedette se excusó: «Es que además de lo que doy como artista, también quiero hacer mi aporte humano».

  • Como era de esperar, Diego Gvirtz y Roberto Pettinato sacan buen provecho de la supuesta pelea entre ambos y nutren el programa con el debate sobre el futuro reemplazante de Pettinato, quien el año que viene no conducirá «Duro de domar». En una de las notas «humorísticas» de ese programa al que le va quedando poco humor, varios se candidatearon a ocupar su lugar: pasaron Eduardo Blanco, Alfredo Casero y Benjamín Vicuña. Cuando volvieron al piso, Pettinato opinó sobre quién debería sucederlo: «Creo que los indicados son Humberto Tortonese y Diego Capusotto, aunque sé que tienen compromisos laborales el año que viene. Otro bueno sería Jaime Bayly».  

  • «RSM» también perderá a sus principales conductores pues Mariana Fabbiani dejará el ciclo de su ex novio y actual productor, Gastón Portal, para sumarse a la productora Mandarina, que su actual novio, Mariano Chiade, fundó junto a Andy Kusnetzoff. Como Humberto Tortonese también dejaría el ciclo, los posibles reemplazos de «RSM» apuntan a Maju Lozano junto a Claudio Pérez (ambos conducen esta semana, porque Fabbiani está de vacaciones). Tortonese al parecer conducirá un programa nocturno junto a Elizabeth Vernaci, su compañera en las mañanas de «Rock & Pop». Tampoco están confirmados en «RSM» para el año que viene Fabio Alberti con su «Boluda total» ni el «Bambino» Veira, por lo cual se habla también de la incorporación de Coco Silly, si es que no se decide dar por concluido «RSM» y crear algo nuevo.

  • Pese a que la Justicia le concedió a «Canal 7» el monopolio de las imágenes del recinto en el que se enjuiciaba a Antonio Bussi y Luciano Benjamín Menéndez en Tucumán, todos los canales de cable las reprodujeron por la mañana y las reiteraron a la tarde mientras se aguardaba la sentencia, momento en que también se usó lo que capturaba la televión pública.   

  • Evidentemente molestos por no haber tenido el mismo acceso que las cámaras estatales, todos buscaron tapar todo lo que podían el logo del «7». Así, ese logo fijo pronto comenzó a moverse para que el televidente supiera de dónde provenía la imagen. Por supuesto, al televidente poco le importaba esta interna, sobre el origen de la imagen.
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