•Tristán, el cómico del momento, contó una divertida historia ayer por radio «América». Recordó un vuelo que, por pura casualidad, le tocó compartir con Néstor Kirchner. Durante el viaje no se habían hablado pero, al llegar a destino y mientras se dirigían a migraciones, Kirchner tropezó con una alfombra y casi cae teatralmente al suelo. Fue allí cuando le dijo: «Tenga cuidado, gobernador, y no me siga copiando porque el humorista soy yo».Al terminar el diálogo, Tristán dijo de Kirchner: «Es un clon mío».
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•Mal momento para Eduardo Feinmann ayer por la mañana en «Radio 10». Interrumpió a su colega de deportes, Lito Pintos, con una afirmación tajante: «Estoy en condiciones de afirmar que, al menos hasta ahora, no se ha dispuesto ninguna detención en el caso García Belsunce. Es más: luego de hablar con altas fuentes del juzgado, me animo a decir que no creo que las haya». Siguió Pintos hablando del partido Boca-San Lorenzo, y no habían pasado 30 segundos cuando el conductor del programa, Oscar González Oro, volvió a interrumpirlo para dar paso a un urgente del noticiero. Con voz catástrofe, el locutor anunció: «¡Ultimo momento: el fiscal Molina Pico pidió siete detenciones en la investigación por la muerte de María Marta García Belsunce!». A la vuelta del flash informativo, era obvio que el aire se cortaba con una daga. Como si nunca hubiera dicho nada, Feinmann comenzó a aventurar los lugares donde podrían «tener que ir a buscar» a los imputados, ante la obvia incomodidad de González Oro, que al cabo de algunos minutos remató: «Quiero reivindicar a Beto Casella, que ayer en nuestro programa "Cotidianos" adelantó que hoy se producirían detenciones». Tampoco ganó Casella, porque aunque el juez dispuso detenciones, todos estaban eximidos de prisión. En definitiva, todos perdieron.
•Como ocurre todos los veranos, a las radios les cuesta llenar sus espacios. Para colmo, en gran parte de los programas los conductores están de vacaciones, y en el aire hay suplentes. Anteayer, también en «Radio 10», el equipo de verano de «Buenos muchachos» mandó un móvil para realizar la inevitable nota del recambio de quincena en la terminal de Retiro. Que vaya un movilero, vaya y pase, pero que además el turista elegido por ese movilero sea entrevistado por la totalidad de la mesa, como si se tratara de un ministro o una estrella de cine, parece un despropósito. Así ocurrió con un tal Marcelo que se iba a San Clemente. En la mesa le llegaron a preguntar, textualmente: «Me sorprendió lo de San Clemente. ¿Por qué elegiste ese lugar?». El pobre Marcelo, que ignoraba su capacidad de sorprender así, casi pierde el ómnibus por la duración de la nota.