• ¿Superará alguna vez la creatividad de los productores de radio el horizonte de «Clarín»? Parece mentira, pero basta con que el diario del monopolio «produzca» un tema especial para que las radios se ajusten a él. Anteayer, por ejemplo, el tema de «Clarín» eran las «parejas ensambladas» (los matrimonios compuestos por cónyuges separados, con sus respectivos hijos). Pues bien, allí salieron algunos programas de interés general, como «Entre vos y yo» de Esteban Mirol («Radio 10»), a hacer notas sobre el mismo tema y sacar al aire a quienes viven situaciones así. Que lo haga «Mitre» se entiende, porque es parte del mismo monopolio, pero que los demás también se sujeten a la agenda Clarín sólo revela pereza. Una de las pocas excepciones es el programa de «Chiche» Gelblung, que siempre tiene temas propios.
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• El lunes fue mal día para Susana Giménez. Su programa no sólo registró escasos 17.1 puntos de rating, la marca más baja de la temporada según Ibope, sino que también fue vencido por varios otros productos de «Telefé»: «Amor mío» (24.9), «Amor en custodia» (22.2), «Pasión de gavilanes» (21.9) y «¿Quién es el jefe?» (20.1). El programa mismo estuvo signado por traspiés tales como que una elefanta llamada Bambi le «escupiera» repetidamente a la cara la comida que Susana insistía en darle aun contra la voluntad del domador Mario, quien trataba de recuperar la atención del paquidermo con un vocabulario tan ininteligible que la conductora le preguntó si estaba hablando «en idioma elefante». El porqué de la resistencia de Mario empezó a vislumbrarse después, cuando el animal en lugar de hacer su rutina, pugnaba por acercarse a Giménez, y terminó de aclararse cuando Mario murmuró como para sí: «Claro, con toda la comida que le dio, me cagó el número».
• Esa noche Susana tuvo la primera «exclusiva» en dúplex con David Nalbandian prácticamente recién llegado a Córdoba. Tras la lluvia de «mi amor...sos el rey del tenis... te admiramos tanto...» casi no quedó nada de interés, salvo la insistencia de la entrevistadora en relativizar el triunfo de su entrevistado sobre el australiano Lleyton Hewitt en la Copa Davis. «¿Es cierto que es tan mal jugador?» fue su primera inquietud. «Bueno, es el número dos del mundo» le contestó el tenista. Más adelante, Susana insistió sacudiendo reflexivamente la cabeza: «Perdió muy mal. No te costó mucho ganarle...». Pero lo más curioso -y si se quiere menos galante, para con su interlocutora-, vino de boca del mismo Nalbandian cuando ella le preguntó si la novia también jugaba al tenis: «¡Noo! Es mucho más grande que yo. De deportes, nada». «¡Cuántos años tiene!» se alarmó Susana. «Tres años más que yo» suspiró el jugador de 23 años.
• Además del fragmento dedicado al 18° aniversario del atentado a la AMIA ( bastante sobrio, aun cuando incluyó algunos detalles de « humor» no muy felices), «TVR» presentó el lunes un informe sobre el bochornoso caso Salomón-Ferriols. Además de bochorno, el compilado transmitió con una exactitud digna de un ensayo, cómo la TV masacra lo que ella misma crea. Las imágenes de archivo, perfectamente elegidas, primero mostraron el elogio de Ferriols como cirujano solidario en programas como el de Georgina Barbarossa, para citar uno. Luego al médico apenas velado en la triste cámara oculta; Ferriols «descomponiéndose» y cayendo al suelo, etc. Todo matizado con las intervenciones de Salomón en pro y en contra de Ferriols, según la época. Cuando terminó, Adriana Varela, la invitada, interrumpió educadamente las tonterías de los conductores para decir: «A mí no me gustó la cámara oculta que le hicieron a esta gente. No me pareció bien. Pero, como promoción,me parece un poquito fuerte. Me da lástima y me da vergüenza también».
• Si de bochornos se trata, el mismo lunes, «Indomables» mostró cómo la ya omnipresente Nazarena Vélez se defendía en un programa de radio de su «fama de perra; de ¡uy putita!» (sic) que, al parecer no se corresponde con la realidad. Algunos de los argumentos que se escucharon sobre fotos de la vedette desnuda y en poses verdaderamente osadas en cuanta publicación ad-hoc existe, fueron éstos: «Tengo una imagen de perra, pero la verdad, soy una boluda (...) «me ofrecieron un montón de plata para salir en 'Playboy', pero no acepté aunque no lo creas, porque ahí quieren posturas muy gatunas (...) a mí nunca me vas a ver con la boca cerca del pezón».
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