7 de noviembre 2001 - 00:00
Avatares de TV y radio
-
Le buscan reemplazante: Viggo Mortensen no volverá como Aragorn en "El Señor de los Anillos: La caza de Gollum"
-
Disney se revolucionó con la llegada de una serie inspirada en la niñez del hijo de Pablo Escobar
Con altibajos, entretiene «Cuatro amigas», orbitando alrededor del sexo, el desengaño amoroso y la amistad. También es cada vez más evidente el intento de parecerse a la serie norteamericana «Sex and the city» (ganó el Emmy a la mejor comedia) donde las protagonistas presentan rasgos de personalI dad bien definidos y a la vez antagónicos a los de sus compañeras. El último programa de «Cuatro amigas» fue más verosímil que aquel protagonizado por Mirtha Busnelli, en que se exageró su dificultad de relacionarse con el sexo opuesto y la obsesión de la mujer con la dietas y el gimnasio. En este capítulo en cambio, Paola Krum (una diseñadora fashion que vive el sexo sin prejuicios) se involucraba con un hombre casado (Daniel Fanego), quien a su vez mantenía con su esposa una relación liberal, de amantes blanqueados y secretos.
Como para atenuar la insufrible campaña de prensa que se hace en «Sábado bus» de los programas de «Canal 13», Nicolás Repetto le dio amplia difusión al reality show «Popstars», de «Azul Televisión». Invitaron a la vocalista Magalí Bachor -la que les enseña a cantar a las adolescentes que sueñan con ser Britney Spears-pero el resultado fue risible: la mujer dividió a los invitados en grupos de tres y los hizo cantar. Si bien estaba presente el cantante Chichi Peralta, el resto de los invitados (Gustavo Garzón, Evangelina Salazar y Guillermina Valdez, entre otros) desafinaron a gusto. Ahora no sólo hay que soportar el griterío de «Popstars» y la televisación de adolescentes aprendiendo canto y baile, sino que incentivan a deportistas o modelos a mostrar su impericia en la música. Los televidentes, espantados.
Los pastores evangelistas están a punto de cerrar un acuerdo con la productora de señales Pramer S.A. (de Liberty Media) para afincarse en su canal CVN. Según trascendió, la negociación entre un grupo de telepredicadores y la empresa se desarrollaba por carriles bastante aceitados (después de todo, son tiempos difíciles para la TV) hasta que comenzó a discutirse la cuestión horarios. Pramer habría ofrecido horarios considerados semimarginales (después de la medianoche, la mañana de lunes a viernes), pero quienes negocian en nombre de los pastores se habrían puesto firmes e insistirían en que les den -por el dinero que están ofreciendo, que no sería poco-los «time slots» centrales. Hasta ahora esas franjas están ocupadas por programas periodísticos, pero dada la retracción en la facturación publicitaria que se agudizó en los últimos meses, muchos de ellos registran importantes atrasos en el pago del espacio, o directamente están a punto de ser levantados. Pero otros, que están al día, podrían verse obligados a migrar hacia PyE o Plus Satelital, otras dos señales de Pramer.




Dejá tu comentario