Aparte del
Bacon vendido
en u$s 27,5
millones, ayer
esta obra del
casi
desconocido
Peter Doig batió
el récord para un
artista vivo con
11,3 millones,
mientras una
foto de Andreas
Gursky se
vendió en 3,3
millones, el
precio más alto
de la historia.
La suba de cotizaciones del arte contemporáneo, tendencia sostenida que se afianza en esta última década, se consolidó ayer con los precios obtenidos en los remates londinenses de Sotheby's y Christie's. Tal como se preveía, la estrella de estas ventas es Francis Bacon (1909-1992), con el récord de 27,5 millones de dólares por una pintura de 1956, «Study for Portrait II». Pero ayer, hubo otros récords impensables hasta hace poco tiempo: un cuadro del prácticamente desconocido Peter Doig batió al récord mundial de un artista vivo al venderse en 11,3 millones de dólares, y una fotografía de Andreas Gursky vendida a 3,3 millones se convirtió en la más cara de la historia.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Considerado un pintor inglés aunque nació en Irlanda, Bacon pintó 50 variaciones de una serie inspirada en el famoso retrato del Papa Inocencio X de Velásquez, por la que se esperaban 22 millones millones de dólares. Aunque el récord de ayer les dio la razón, apriori la expectativa parecía un tanto desmesurada, sobre todo si se tiene en cuenta que hace un año la misma casa subastó otra pintura de esa serie en 10 millones de dólares, y que por la revulsiva «Versión 2. Lying figure with Hypodermic syringe», una obra donde Bacon revela todo el dramatismo, el gesto brutal y las distorsiones que le dieron fama, pagaron algo más de 15 millones de dólares hace unos meses en Sotheby's de Nueva York. Pero, como se sabe, las escaladas del mercado no siempre son el reflejo de la calidad (y el propio Bacon consideraba que el cuadro vendido ayer «es uno de los mejores retratos jamás pintados, y ha llegado a obsesionarme»).
La pintura parece ser también la ganadora absoluta en las subastas tanto de Christie's como de Sotheby's de Londres, esta última con otros dos llamativos récords logrados por artistas vivos de origen europeo.
Para comenzar, la pintura «White Canoe» realizada en 1991 por Peter Doig que estaba estimada entre 1,5 y 2,3 millones de dólares fue comprada por un coleccionista anónimo que pagó el precio récord de 11,3 millones. Pero ¿quién es Peter Doig?, se preguntan quienes a pesar de conocer las principales estrellas del arte contemporáneo, no han oído hablar o poco saben sobre su obra. Nacido en 1959 en Edinburgo, Doig vive y trabaja en Londres. Inspirado en los medios de comunicación masiva, pinta paisajes de films, libros o la gráfica popular. Y es preciso aclararlo: pinta bien. En la década de '90 ganó fama con una pintura que reproduce una foto del genio del expresionismo abstracto, Jackson Pollock tomada por Hans Namuth. Pero sus obras más conocidas son las inspiradas en la saga de películas de terror aquí estrenada como «Martes 13», a la que pertenece la blanca canoa que alcanzó una cifra millonaria.
Si bien la crítica especializada ha comparado a Doig con el alemán Gerhard Richter (que también batió su récord en la misma subasta) dada la relación que ambos entablan con la fotografía y la pintura, los referentes más cercanos del británico se deben rastrear en la vieja tradición de la pintura. Doig utiliza la imagen fotográfica como punto de partida, pero se apropia del romanticismo alemán de Caspar Friedrich o de la pincelada impresionista de Monet para llevarlos casi hasta la abstracción. «No creo que mis pinturas sean en absoluto realistas -señala Doig-, las concibo como algo que sale más de mi cabeza que de lo que tengo ante los ojos».
El segundo récord de Sotheby's lo alcanzó el alemán Gerhard Richter con su bellísima pintura «Abstraktes Bild», también de 1991, que se vendió en el precio récord de 5,5 millones de dólares y estaba estimada entre 2,7 y 3,5 millones.
Richter es un artista conocido y respetado en Europa, que surgió en la década del setenta con la pintura como respuesta crítica ante el predominio del arte conceptual. Desde entonces ha contribuido a sentar las bases de la pintura como disciplina del arte que no encuentra su límite, que permite expresarse con libertad, desde la figuración de sus retratos hasta la más absoluta abstracción, como la del cuadro que salió a la venta. «No persigo ningún objetivo, ningún sistema, ninguna tendencia», dice Richter al hablar sobre su obra.
En una sola tarde con sólo 79 lotes y el 81% vendido, Sotheby's recaudó 90,2 millones de dólares y cosechó récords millonarios para Frank Auerbach (3,7 millones de dólares), Piero Manzoni (3,3 millones) y el fotógrafo Andreas Gursky, que vendió una imagen tomada en 2001 en la increíble cifra de 3,3 millones de dólares.
Dejá tu comentario