7 de noviembre 2001 - 00:00

Baglietto y Vitale

Baglietto y Vitale
Presentación de «Qué más hacer en esta tierra incendiada sino cantar». Actuación de Lito Vitale (teclados, voz) y Juan Carlos Baglietto (voz, guitarra, percusión). Con Lucho González (guitarra) y Martín González (batería). (Teatro Sky Opera, 2 y 3 de noviembre).

El dúo que integran Juan Carlos Baglietto y Lito Vitale dio un importante paso adelante. Empezaron, hace ya muchos años, reinterpretando a su estilo temas clásicos del tango y del folklore. Después, ampliaron el espectro hacia el repertorio más cercano al pop que cantaba Baglietto antes de esta unión. Y ahora, decidieron apostar a un álbum en el que sólo hay temas nuevos. Los memoriosos recordarán que el primer trabajo del dúo -«Postales de este lado del mundo», todavía en el viejo formato de LP-mostraba en su tapa una ciudad destruida, como una metáfora de estos tiempos, que está terminando por hacerse realidad. Y otra vez, en el nuevo disco, la tapa tiene una fuerte señal: «Qué más hacer en esta tierra incendiada sino cantar», dice una portada blanca, sin fotos ni más leyenda que el nombre de los artistas, escrita con tipografía de vieja Olivetti. Pero ese espíritu manifestado en la cubierta se refleja, completando el círculo, en las canciones, de Roque Narvaja («Fracasamos»), Jorge Fandermole («Canto versos», «Solo»), Favero-Benedetti («Mi rostro de vos»), el talentoso Adrián Abonizio («Príncipe de manicomio», «Canción esdrújula»); además de una serie de temas, cantados o instrumentales, que escribieron los mismos Vitale y Baglietto, solos o en colaboración con Lucho González, Víctor Heredia y Abonizio. Así fueron también los conciertos de presentación. Con la impronta de la crisis en el desgarramiento de las luces, en la austeridad de la puesta, en la presentación del material completo del álbum, en la inclusión de canciones que se han hecho emblemáticas de su repertorio como «Ese amigo del alma», «Historia de mate cocido», «La última curda», «Dios y el diablo en el taller», «El témpano», «Tonada de un viejo amor», «Las cosas tienen movimiento», «Postales del alma», etc. A la potencia, cada vez más «heavy», de Vitale y Baglietto se sumó esta vez la de Lucho González (guitarra) y su hijo Martín (batería) en buena parte del espectáculo, como para seguir alentando muchas esperanzas en un dúo que comenzó un poco en chiste y terminó por convertirse en algo muy serio.


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