18 de noviembre 2003 - 00:00

Bellas Artes homenajeó a pionero Mario Alvarez

En el Museo de Bellas Artes, la semana pasada, se realizó un homenaje al gran maestro de la arquitectura argentina Mario Roberto Alvarez, con las presencias de Magdalena Faillace, Subsecretaria de Cultura de la Nación, el ingeniero Horacio Reggini y la arquitecta María Teresa Egozcue, presidente del Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo.

Más de 500 personas colmaron las instalaciones del Auditorio del Museo. Un enorme cartel detrás de los panelistas, decía «Feliz cumpleaños arquitecto Alvarez en sus primeros 90 años». El arquitecto Helio Piñón, decano de la Facultad de Arquitectura de Barcelona, señaló en su libro sobre Alvarez que puede ser considerado un arquitecto transcendental en Barcelona y en cualquier otra parte del mundo.

«Una vida dedicada a la profesión»
destacó Egozcue «que convocó a las generaciones de ayer y de hoy a la reflexión». «Creo que la juventud de Alvarez -dijo Faillace-tiene que ver con lo que él hace y ama, y esto es una enseñanza permanente para la gente que tiene alrededor».

Alvarez
(1913) se diplomó en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UBA (1936), con Medalla de Oro. El primer edificio de altura en el barrio de Palermo fue una obra de cuatro pisos, todavía en pie, en la esquina de Cabello y Malabia. No lejos de allí, se yerguen desde hace pocos años dos torres, Libertador 4444 (40 pisos) y Le Parc, Oro y Demaría, una de las más altas del país (53 pisos), un airoso gigante que se alza en el centro de la manzana, con sus 60.000 m2. La producción de este gran arquitecto moderno, iniciada en 1937 apenas recibido, ubicó a Palermo en el mapa de la ciudad.

Su arquitectura debe ser entendida como un fenómeno cultural y social que afianza lo dado, sin sumisiones y lo altera (en sentido progresivo) sin trastornos. Hoy son paradigmas de la ciudad el Teatro Municipal San Martín (1953/ 60) y el Centro Cultural (Sarmiento) (1960/64).

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