«Lentejuelas-Gershwin Tango» es un logrado espectáculo de danza ideado y dirigido por Ana María Stekelman, muy bien interpretado por los integrantes de su compañía Tangokinesis.
«Lentejuelas-Gershwin Tango». Compañía Tango-kinesis. Ilum.: O. Posse-matto. Vest.: J. Ferrari. Selec. Mus., coreog. y dir.: A. M. Stekelman. (Teatro Maipo). Escribe Con su prolífica obra, Ana María Stekelman ha trazado su propio estilo coreográfico que se sustenta en un lenguaje que cruza la danza contemporánea con otros bailes populares (el tango, el jazz, el folklore) creando un estilo fácilmente identificable. También del trabajo con sus habituales colaboradores ha surgido una estética personal que no se amilana ante los colores de fuertes contrastes, que en otras ocasiones parecerían hirientes y que en su arquitectura visual aparecen totalmente aptos.
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Obra de cruce, «Lentejuelas» retoma ciertas ideas de la coreógrafa que tienen que ver con la mezcla del movimiento. El del tango-danza, el del jazz-dance y hasta los planteos de la comedia musical en franca armonía con los códigos típicos de la danza moderna, sobre todos aquellos que provienen del expresionismo alemán. En lo conceptual, Stekelman se inclina por ciertas manifestaciones del arte popular: el cine nacional con sus mitos actorales, el sentimentalismo que caracterizaba sus argumentos a partir de la década del '50, y ahora, una inconfesada pero real preferencia por lo gimnástico y lo deportivo.
Con el carácter de un show de entradas y salidas constantes donde se encadenan conjuntos y «solos» y dúos, «Lentejuelas» reitera su preferencia también por las mezclas musicales como base sonora. Para sus coreografías, acude a toda una gama de movimientos que obliga a los cuerpos a una saludable expansión virtuosística, que se liga asimismo a la plenitud de lo deportivo (hay movimientos que provienen de la esgrima, el fútbol, el tenis, el golf o el simple hecho de jugar). Atracción entre el hombre y la mujer, interconexión física, continuidad del movimiento iniciado en un bailarín y trasladado al siguiente, y rasgos de humorismo a veces sarcástico elaboran un modo inconfundible y ciertamente bello de encarar el arte de la danza.
Desde «Summertime» de Gershwin pasando por algunos hitos de la guardia vieja del tango como «Niño bien», «Gallo ciego», «Rodríguez Peña» o «Nocturna» mezclados con «Do it Again» y «The Man I love», entre otros temas, conforman un fresco sonoro que aúna el folklore norteamericano con el argentino de carácter urbano en una correspondencia de época e intenciones.
Magnífico el trabajo de la compañía Tangokinesis cercano a la perfección; sobresalen los brillantes Pedro Calveyra y Nora Robles, aunque todos los integrantes poseen una calidad técnicodramática de primera. Sin las luces de Possematto y el vestuario de Ferrari (soberbios ambos), « Lentejuelas», por cierto, no sería lo mismo.
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