14 de julio 2003 - 00:00

Bergman cumple 85 y estrena un film

Bergman cumple 85 y estrena un film
El mundo del cine celebrará hoy los 85 años de Ingmar Bergman, pero el maestro sueco sigue sin querer saber nada de grandes discursos. En el Teatro Nacional Dramaten de Estocolmo, donde Bergman suele montar obras regularmente, hoy a lo sumo se podrá felicitar al cineasta «de forma muy discreta». A cambio, y sólo para esta ocasión, el director dejará su domicilio en la pequeña isla de Faro en el Mar Báltico. Allí, el creador de «El silencio», «Persona» y «Fanny y Alexander» ve películas diaramente en su microcine personal, escribe libros y recibe visitas de su familia, muy ramificada tras seis matrimonios y ocho hijos.

Este año su ex pareja Liv Ullman, de 64 años, viajó con todo un equipo de filmación a Faro. Una parte de « Saraband», la primera película que Bergman, ganador de la Palma de todas las Palmas en Cannes en 1997, dirige en 20 años, fue rodada allí. «Saraband» es la continuación de «Escenas de la vida conyugal» (1973), y vuelve a estar coprotagonizada por Ullman y Erland Josephson, de 80 años. Tiene una duración de 120 minutos y formato televisivo.

Ullman
está segura de que ésta será definitivamente la última película de Bergman. «El ánimo que tenía el último día y la forma en que se despidió no era sólo una despedida porque había terminado de rodar la película. Se despidió de una manera que yo supe que quería decir: acabo de dejar por última vez el set de filmación como director», dijo la actriz a la agencia DPA.

• Lanzamiento

En los próximos meses, el público del cine y los espectadores de TV (la película tendrá explotación diferente según el territorio) podrán hacerse su propia idea acerca de si Bergman se volvió más «suave» como en los libros o guiones que escribió en la última década.

Liv Ullman
describió de la siguiente manera cómo eran las cosas antes, cuando el sueco dirigía películas como «Sonrisas de una noche de verano» (1955), «La fuente de la doncella» (1959) o « Persona» (1966), traumáticas experiencias infantiles, que presentaba como dolorosas experiencias cinematográficas sobre el abandono, la culpa y el pecado.

«En el desayuno, me contaba su última pesadilla. Yo pensaba: Dios mío, eso quiere decir que pronto estaré en esa película»
dijo la actriz noruega, que nunca se negó a las apariciones en público y viajó en 1997 a Cannes por encargo de su ex pareja para recoger en su lugar el premio quizá más importante del cine mundial. Colegas como Martin Scorsese, Robert Altman, los hermanos Taviani, Michelangelo Antonioni, Francis Ford Coppola y Wim Wenders eligieron a Bergman como el mejor director de todos los tiempos, y querían homenajear al maestro del drama psicológico con la Palma de todas las Palmas de Oro. Pero Bergman permaneció en Faro.

Este año, el director se trasladó ya dos veces a Estocolmo para entregas de premios. Primero, le entregó a su compatriota y colega Vilgot Sjoberg, de 78 años, el Premio Bergman, creado por él mismo, para destacar la lucha de Sjoberg contra la interrupción de las películas con cortes publicitarios en televisión.

«Cuando una película es interrumpida en televisión por recomendaciones sobre comidas, motos y toallas femeninas, me enfurezco, me sube la tensión y sufro un shock emocional. Me siento ofendido y maltratado»,
dijo Bergman en esa ocasión. En junio, Bergman volvió a la capital, esta vez, para recibir el premio de la Organización Internacional de Archivos de Cine por su activa colaboración en la preservación de películas antiguas.

Allí Bergman, que estaba más delgado pero en forma, dijo que en su cine privado prefiere ver películas viejas, pero que a veces se topa con resistencias: «A mis hijos no les gusta nada cuando vienen a visitarme. Prefieren ver la última de Clint Eastwood».

•La película

Treinta y dos años después del divorcio entre los protagonistas de «Escenas de la vida conyugal», Marianne (Liv Ullman), una exitosa abogada, regresa a visitar a su ex marido Johan (Erland Josephson), en su casa de verano, donde no tarda en tomar contacto con el drama que él está viviendo: la relación conflictiva con su hijo, de otro matrimonio, y su nieta una cellista talentosa.

A los veteranos intérpretes originales se les suma, en este caso, el último descubrimiento de
Bergman en el papel de la nieta, la actriz de 27 años Julia Dufvenius, que tenía apenas un papel secundario en la producción teatral de Bergman de «María Estuardo» sobre la obra de Schiller. «Yo creí que ni siquiera había reparado en mí» dijo a la prensa Dufvenius. «Pero, después de que la obra bajó de cartel, recibí una llamada una mañana en casa. Era él, que me decía que tenía un guión que le gustaría que yo leyera. Salí corriendo. Hay muchas cosas muy fuertes en el film, desde el punto de vista emocional, que yo me creía incapaz de hacer. Pero logra que lo hagas. Trabajar con Bergman es como levitar».

Su ritmo de trabajo sigue siendo infatigable pero, desde luego, Bergman ya es un hombre muy mayor. De « Sarabanda» dirigió solamente las escenas de interiores, las más dramáticas, aunque todos los exteriores los delegó en su director de segunda unidad.

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