14 de febrero 2006 - 00:00
Berlín: sorpresa con film argentino
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Rodrigo Moreno y la correalizadora Bárbara Alvarez presentaron ayer en competencia en Berlín «El custodio», opera prima que protagoniza Julio Chávez.
Chávez, en el film, interpretaa Rubén, custodio de un ministro cuya vida (como es habitual) se reduce a seguir a su custodiado hasta puertas que se cierran ante sí y a escuchar conversaciones demasiado complicadas para él. La cámara de la virtual correalizadora del film, Bárbara Alvarez, sigue como un testigo mudo las idas y venidas del personaje que, en sus pocos momentos libres, celebra su cumpleaños con su hermana depresiva y su sobrina, y frecuenta prostitutas sin placer.
«El guión se me ocurrió una tarde en Buenos Aires, al ver a un funcionario público con dos custodios. Me interesó el silencio de esos hombres», dijo Moreno tras el pase de su película, única concursante hispanohablante de la «Berlinale». De ahí pasó a subirse un día con su cámara de video al auto de un ministro «de verdad» y sus custodios, y desarrolló luego la idea que le dio el premio al Mejor Guión en Sundance.
«Que me hayan puesto en un festival en el que hay dos monstruos del cine como Altman y Chabrol es, sinceramente, un regalo. Estoy muy agradecido al festival. Esto un lujo y hay que disfrutarlo», dijo también ayer Moreno en Berlín. El director agregó que la Argentina «queda muy lejos, es un país muy sufrido, y allí uno tiene todo el tiempo la sensación de que vive en la periferia. Y además de todo eso, resulta muy difícil hacer películas, de ahí la importancia de que el cine argentino esté en el festival».
Moreno pensó desde el principio en Julio Chávez para el protagonista. «Mis padres son actores (es hijo de Carlos Moreno y Adriana Aizenberg) y Julio venía con frecuencia a cenar a casa»
«La trama transcurre en la Argentina, donde es imposible que alguien mate a un ministro.Aquello no es Palestina, Israel, Colombia o Euskadi, donde el atentado político es moneda corriente», dijo. «Este es el custodio de alguien a quien nadie quiere matar. Su trabajo es puro protocolo, pura ceremonia. Las conversaciones entre el ministro y sus colaboradores no se entienden nada. De igual que hablen en francés, de agricultura o de pesca. El custodio no entiende nada. Es un discurso vacío, un hablar en complicado», agregó.
Moreno presentó su película a la Berlinale «con la lengua fuera», sin tiempo de digerir la obra, de verla con la distancia que da el tiempo, de plantearse «qué podría haber hecho menor o qué no tendría que haber hecho». Y agrega que «no hay que perder el centro de uno mismo. Yo no hago películas para ir a los festivales y ganar premios. Yo hago películas para expresarme, para manifestar inquietudes y, si ello genera otras cosas buenas, pues bienvenidas».

