16 de agosto 2005 - 00:00

Borges se aburría con "Cien años de soledad"

Borges sorprendió a más de un periodistacuando incluía a García Márquez entresus autores favoritos. Ahora se sabe queera una de sus bromas.
Borges sorprendió a más de un periodista cuando incluía a García Márquez entre sus autores favoritos. Ahora se sabe que era una de sus bromas.
Más allá de algunos clásicos ineludibles (el Quijote, desde ya; Flaubert, Conrad, Faulkner y no muchos más), Borges siempre detestó la novela, «ese género imposible, y lleno de ripios forzosos». Sin embargo, cuando elogiaba a autores contemporáneos, en algunas ocasiones mencionó a Gabriel García Márquez. En una oportunidad, un periodista se sorprendió al escuchar de los labios de Borges el nombre del colombiano en una nómina así: «¿García Márquez dijo usted, Borges?», lo interrumpió. «Sí», se incomodó el autor de «Ficciones». «'Cien años de soledad' es una novela extraordinaria'».

Desde ayer, se sabe que la sorpresa del periodista estaba justificada, y que la respuesta de Borges era otra de sus famosas patrañas. El periodista chileno Waldemar Verdugo, que fue asistente de Borges entre 1973 y 1975, reveló en una entrevista al diario «La Tercera» de Santiago que cotidianamente le leía un par de libros a Borges en voz alta y que éste siempre volvía a los clásicos argentinos: Ricardo Güiraldes y el «Martín Fierro», autores ingleses y algunos norteamericanos como Walt Whitman y Edgar Allan Poe.

Según Verdugo, lo que el escritor no toleraba era «Cien años de soledad». Cuenta que cuando comenzó a leérsela Borges se fastidiaba, y que una vez le dijo «dejémosla aquí».

Verdugo
, quien trabaja para la edición mexicana de la revista «Vogue», afirmó que a Borges sí le gustaban las obras del mexicano Juan Rulfo, aunque siempre se preguntaba cómo alguien que había escrito «Pedro Páramo» podía ponerle de titulo a un libro «El llano en llamas». «Es horrible, ¿no?», decía Borges.

Verdugo
se refirió también al placer que el cine le deparaba a Borges. «Ibamos a escuchar las películas en un cine arte que estaba en un sótano de la calle Florida», dijo (se refería al desaparecido Auditorio Kraft). «Era maravilloso ir al cine con él, la gente lo recibía con aplausos. El dueño de la sala no le dejaba pagar la entrada, pero como a Borges no le gustaba le propuso a cambio que le programara películas. Vimos todo Greta Garbo, su gran amor; 'Metrópolis', de Fritz Lang, y muchos westerns. Y estrenos de la época como 'La naranja mecánica' y 'El exorcista'». Ahora bien: hay que conjeturar que la memoria de Verdugo debe jugarle algunas trampas: «La naranja mecánica» estaba prohibida por aquellos años, y recién se estrenó en la Argentina en 1984.

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