5 de junio 2002 - 00:00

Brilló en el Colón Sinfónica de Dinamarca

Danish National Symphony Orchestra, director: Gerd Albrecht. Solista: Frank Peter Zimmermann (violín). Obras de Wagner, Prokofiev, Brahms, Ruders, Beethoven y Sibelius. ( Teatro Colón, org.: Mozarteum Argentino).

C on lógica expectativa se esperaba escuchar a la orquesta más importante de Dinamarca, puesto que es la primera vez que llegan a Sudamérica, con el valor agregado de contar con su titular, una celebridad en el arte de la dirección. En efecto, el alemán Gerd Albrecht es una de las respetadas batutas que sigue a «la gran tradición» pero con dinámica moderna.

La tarjeta de presentación fue «Tannhäuser» de Richard Wagner, donde se observó la precisión de los bronces y la tensión, puesto que el director tiene tendencia al «rallentando», lo que se pueden permitir aquellos que tienen un dominio absoluto del organismo, así como ideas clarificadoras -se lo podían permitir Celibidache y Giulini- de manera que las exposiciones ganan en claridad, expresión y nitidez en los desarrollos.

El mismo criterio se observó en la ejecución de la Sinfonía N° 2. Op 73, en Re Mayor de Johannes Brahms, donde se observó la tersura de los violoncellos. Asimismo, en la Sinfonía N°2, Op. 43, en Re Mayor de Jan Sibelius se le insufló un bello carácter nórdico, y hasta una cierta rusticidad que le sentó muy bien.

Gracias a esta valiosa gestión del Mozarteum, finalmente pudimos conocer al celebrado violinista Frank Peter Zimmermann, brillante solista en el Concierto N° 1, Op. 19, en Re Mayor de Serguei Prokofiev; la segunda noche ejecutó el Concierto N°1 en Re Mayor, Op. 61 de Ludwig Van Beethoven. Es un instrumentista de sonido robusto y rico en matices, con un dominio técnico absoluto -hasta el punto de hacer alardes en los bises-, pero fundamentalmente muy musical y expresivo. En el concierto de Prokofief sorprendió por los límpidos sonidos microtonales; y también por su agilidad en el arco en los staccatisimos del Scherzo.

En un gesto simpático, las dos noches Albrecht se dirigió al público en castellano, expresó su alegría por estar en el país del tango, pero defendió la autoría danesa de «Celos» de Niels Gade, un tango a la Rodolfo Valentino con una introducción «tzigaune» donde se lució la concertino Christina Astrand.

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