Buen balance de ciclo de danza

Espectáculos

IV Festival Buenos Aires Danza Contemporánea. Sedes varias. Obras: «Slogans» (M. Bellotto); «La garza sobre el agua» (F. Gandini) y «A punto de ebullición» (M. Dai Chee Chang.)

Durante doce días se desarrolló en varias sedes el IV Festival Buenos Aires Danza Contemporánea. Los resultados son alentadores, ya que se vieron obras de alta calidad, con excepciones, claro está.

Ocho estrenos y un puñado de reposiciones integraron la grilla de este encuentro que tuvo convocatoria masiva y entusiasta. Los aspectos organizativos fueron cuidados aunque con aspectos mejorables: salas poco o nada refrigeradas con temperaturas cercanas a los 35°, o sobrecarga de espectadores (ambas cosas en la temida Villa Villa del Recoleta) y demoras de hasta 20 minutos en el inicio de las funciones. Más allá de esos inconvenientes para el espectador, artísticamente el festival fue un buen espacio de creación y reflexión cuya frecuencia no estaría mal incrementar-(se hace cada dos años).

Entre los estrenos se contó «Slogans», una realización de 50 minutos de duración donde la coreógrafa Mariana Bellotto revisa con mirada irónica el universo de la publicidad y de los modelos publicitarios. Dividida en dos partes, en la primera (la mejor) observa comportamientos, actitudes, guiños, y hasta la neurosis de los glamorosos habitantes del mundo de las propagandas, sobre todo televisivas. Los diseños coreográficos muestran con intensidad los avatares de estas criaturas -cuatro mujeres y un varón-en una tarea, que desnuda cierta crueldad y una gran soledad. La segunda parte, con un juego de revólveres, es más obvia y pierde efectividad.

«La garza sobre el agua», de Fabián Gandini es otro estreno del festival de inclusión inexplicable. Es un misterio qué vio el comité de selección para incluir esta obra que es apenas un descuidado esbozo de algo que no llegó a ser. Luego de los 38 minutos de desorientación de los espectadores ante este desatino, la única certeza resultó ser la lamentable pérdida de esos 38 minutos.

En cambio, resultó sumamente interesante otro de los estrenos: «A punto de ebullición», creación de Mabel Dai Chee Chang, una de las más interesantes coreógrafas de nuestro medio. Su obra es una amplia reflexión sobre la sensualidad, que en sesenta minutos yuxtapone una serie de cuadros interpretados por cinco mujeres desnudas -entre ellas la misma Dai Chee Chang-que giran sobre lo sensorial. Movimiento y dramatismo se unen para dar como resultado una obra de espléndida visualidad, que acompañada por música de Bach, Piazzolla y Yoko Ono, entre otros y la poesía apocalíptica de Alejandra Pizarnik, remite a una sensualidad que equilibra delicadamente el placer con el patetismo, la exuberancia con la economía de recursos, lo refinado con lo brutal.

Dejá tu comentario