5 de diciembre 2019 - 00:00

Buen film criollo de animación

No todos los monstruos salen de noche para asustar a los niños. El de este cuento sale específicamente para asustar a un grandote y recitar versos de Walt Whitman. Sí señor, este tipo es muy original. Por lo demás, cumple con el clásico trabajo de los seres mitológicos del interior argentino, como el pombero y el viejo de la bolsa, es decir, mantener a los chicos dentro de sus casas a la hora de la siesta, para que no se metan en el monte o en los baldíos y, sobre todo, para que los mayores puedan dormir un rato tranquilos.

¿Y cuando no hay ningún ser mitológico a mano y los niños están hechos unos salvajes? Bueno, para solucionar eso los del pueblo votaron al intendente Chanchurro, que nombre más claro no puede tener y sin embargo lo siguen votando. Tampoco había muchas opciones: una vieja agresiva que golpea reiteradas veces el capot de un auto con el andador, o el padre new age in extremis de una nena canchera que por suerte no le hace caso. Ella y sus dos amigos -el langa y el gordo- van a resolver ciertas cosas en ese pueblo.

Por ahí va esta historia para niños (y mayores) que es bien fresca, singular, entretenida, de contenidos actuales, buenas moralejas, y está hecha “con dos pesos”, mediante una técnica de animación por recortes sólo aparentemente sencilla. Al principio puede parecer poco, pero la historia, los personajes, el humor y la calidad técnica terminan por imponerse. Guión, Edi Roca. En los diseños, Joaquín Zelaya. Voces, Favio Posca, Peto Menahen y otros buenos. Dirección, Mercedes Moreira. Director asistente, Eduardo Pinto, que viene de hacer una muy simpática para niños, “Natacha, la película”, y otra de terror que no es para niños, “La sabiduría”.

P. S.

“El patalarga”(Argentina, 2019). Dir.: M. Moreira. Animación.

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