27 de junio 2005 - 00:00

Buen "Hoffmann" con pocos medios

«Los cuentos de Hoffmann». Opera fantástica en un prólogo, tres actos y epílogo. Lib.: J: Barbier. Mus.: J. Offenbach. Direc. mus.: A. M. Russo. Régie:A.D. Anna. Coro J. Lyrica (direc. H. Schvartzman) y Orq. De Prof. de la est. del Teatro Colón. (Teatro Avenida). Próximas funciones: 1° y 3 de julio.

La segunda producción presentada en esta temporada por Juventus Lyrica es la ópera de Jacques Offenbach «Los cuentos de Hoffmann», que plantea numerosas dificultades por su complejidad, estilo y exigencias técnicas, y que fue llevada a escena por esta institución independiente con nobleza de recursos escénicos y musicales.

Inspirada por el drama fantástico de Barbier y Carré, Offenbach tomó la pieza teatral y con libreto del primero creó una de las óperas más bellas de la lírica francesa del siglo XIX. E.T.A. Hoffmann es personaje central de esta ópera que combina episodios de su vida con personajes y episodios de su literatura. Como ocurre en otros trabajos de Ana D'Anna para la escena lírica, estos «Cuentos de Hoffmann» fueron diseñados con una gran economía de recursos lo que no implica pobreza visual. Todo lo contrario.

A la habilidad para crear ámbitos propicios y bellos se suma ahora a la necesidad que le dicta lo tenebroso de la historia de Hoffmann y sus mujeres. Las acciones dramáticas se manifiestan en la organización espacial donde el coro (de exsoclente preparación musical, además de teatral) y los cantantes solistas se mueven con organicidad, con una lógica escénica sin fisuras.

Los distintos escenarios (la taberna, el gabinete de Coppelius, Venecia y la casa de Crespel) contaron con una escenografía elemental pero significativa y las luces puestas por la misma D'Anna y Fernando Micucci capturaron el hálito poético cruzado por la tragedia de un hombre desesperado y perdedor -Hoffmann-, el sutil humor a cargo de algunos personajes peculiares y la presencia recurrente del mal, sea Lindorf o Dr. Miracle. Hay momentos más logrados que otros, pero su puesta vale como totalidad.

La preparación y conducción musical de Antonio Russo describió un arco expresivo riguroy estilísticamente válido. Los instrumentistas del Colón a su cargo rindieron eficazmente y las voces, en su mayoría muy jóvenes, resultaron aptas para los papeles centrales. Sin temores por la diversidad que implica tres personajes que en el mayor número de casos se le otorgan a sopranos distintas, Soledad De La Rosa cantó Olimpia, Giulietta y Antonia y vistió las ropas de Stella con suerte pareja, aunque convenció más en la trágica Antonia.

En ocasiones alejada del
physique du rol de las amantes de Hoffmann, su trabajo vocal logró superar esas dificultades. Norberto Fernández compuso un poeta sensible y azorado por su fortuna con buenos recursos vocales. Del resto sobresalió Lucas Debevec Mayer, con un importante registro de bajo.

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