27 de junio 2005 - 00:00

Buena agrupación pero con música demasiado liviana

«Made in Italy» (La canción italiana años 1910 a 1950). Ensemble 900 e Oltre. Dir.: A. Ballista. Selec., elaboración e instrumentación: Lucchetti (Teatro Coliseo, 24/6)

Para el nuevo concierto del ciclo de Harmonia 2005, llegó hasta nosotros el peculiar «Ensemble 900 e oltre», un conjunto dirigido por el maestro Antonio Ballista, que posee una importante trayectoria internacional.

Trece instrumentistas integran el ensamble, que recorre el repertorio musical del siglo XX. Sus interpretaciones abarcan algunos de los más grandes compositores de los últimos cien años. De hecho la agrupación nació con la intención de exponer la totalidad de la música de cámara de Anton Webern. Èltimamente presentó el ciclo completo de la música de cámara de Igor Stravinsky en la Bienal de Venecia. Ballista, cuyo mayor mérito es haber realizado «tournées» con Berio, Dallapiccola y Stockhausen y haber colaborado con Boulez, Cage y Ligeti en conciertos monográficos, mostró algo bien distinto a esos antecedentes al frente de su agrupación de vientos, cuerdas y percusión: un recorrido por las canciones populares italianas de 1910 a 1950, bajo el título «Made in Italy», que nos pone en contacto con música siempre agradable.

La selección, la elaboración y la instrumentación corrió por cuenta de extraordinario pianista del grupo, Alessandro Lucchetti. En el programa se reúnen canciones por autor (D Anzi, Mascheroni o Bixio) o por temática (la canción sentimental o humorística, las exóticas, etc.) con el espíritu del crossover. El oyente podría haber imaginado estar en la cubierta de un barco realizando un crucero. Tal la liviandad y la funcionalidad de la música que se oía en el Coliseo, creatividad de los compositores populares pero con la impronta y el cuidado formal que poseen los grupos de cámara clásicos. « Ensemble 900 e oltre» en última instancia, lo es. Sin sobresaltos y con las melodías de Bixio, De Curtis, o Mascheroni trascurrió una hora y media. Pero lo mejor llegaría con los bises. Ahí en renovados trabajos del mismo Lucchetti el ensemble ofreció una deliciosa suite de «Amarcord», de Fellini, firmada por Nino Rota, la «Danza del Fuego», de «El amor brujo» de Manuel de Falla y finalmente el encantador «Paso de los elefantitos», de Henri Mancini para la recordada «Hatari».

La prolijidad de Ballista y la impecable musicalidad de Lucchetti junto a un puñado de excelentes instrumentistas provocaron el deseo del regreso del ensamble, pero ahora sí para música más trascendente que la de ahora, agradable pero más apta para aliviar la ansiedad de cualquier sala de espera.

E.V.

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