24 de agosto 2007 - 00:00
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Caetano Veloso: a diferencia de Gilberto Gil y Chico Buarque, que profetizan la
desaparición de la canción tal como se la conoce, continúa en su «evolución».
En ese período protagonizó uno de los recitales más emocionantes que presenció el público argentino, que fue su actuación con Joao Gilberto, en el que los protagonistas de los movimientos de renovación más importantes de la MPB, la bossanova y el tropicalismo, reunían sus talentos.
La llegada de los jóvenes bahianos a Río y San Pablo, grupo que Caetano integraba junto a Gilberto Gil, Tom Zé y Gal Costa, no estuvo exenta de criticas y rechazo entre los medios periodisticos que llegaron a bautizarlos como los «bahiunos». Sin perjuicio de las oposiciones que todo lo nuevo significa en el arte, un periodista que escribió un artículo para un medio norteamericano reconoció que luego de asistir a la presentación de la obra Opiniao y escuchar Carcará en la voz de MB tuvo la certeza que algo había cambiado en la sociedad brasileña.
Caetano, en esa época, supo que la única alternativa válida que existía en la música popular brasileña era seguir la «línea evolutiva» que había marcado la bossanova. El movimiento Tropicalista que lo tuvo como fundador no se hizo contra lo que representaba la bossanova sino siguiendo esa línea de evolución. El nombre Trópicalia, inventado por el artista plástico Helio Oiticica y propuesto por el director del Cinema Novo Luis Carlos Barreto para una canción de Caetano, identifica a uno que junto a la bossanova fue de los movimientos de mayor trascendencia en la MPB.
La materia prima que utilizaron los tropicalistas fue «una mezcla genuina de todo lo que sucedía en la vida cultural del Brasil». Caetano dice que la palabra clave para entender el tropicalismo es «sincretismo». El tropicalismo fue clasificado de «oswaldiano, antropofágico y desmitificador».
Como anécdota, la presentación de uno de los temas primeros de ese movimiento «Alegría, Alegría» fue realizada por Caetano con una banda de rock argentina, los «Beat Boys». Sus opiniones políticas que nunca escondió, sus canciones y su posición frente a la dictadura militar en los momentos más duros del régimen, le significaron la cárcel, la humillación y el exilio.
En la actualidad en que Gilberto Gil declara que «ya hay demasiadas canciones en el mundo y que sólo se va a dedicar a interpretar las ya escritas» y «Chico» Buarque que considera que «la canción como la conocemos es un fenómeno del siglo pasado y que la canción algún día va a morir», Caetano, luego de haber seguido el consejo de su admirado Joao Gilberto y realizar «un acompañamiento reflexivo a la música brasileña o sea a su propio trabajo», presenta nuevas canciones que tratan sobre Río, el rock y el sexo. Nada de cuerdas, violines, cellos ni violas, sí a una banda clásica de rock integrada por jóvenes instrumentistas con la producción de su hijo Moreno.
Más allá de las críticas o elogios que se le pueden hacer al nuevo trabajo de Caetano, su CD, «Ce» (apócope de voce), se debe reconocer que es la propuesta de un gran artista al que se justifica que Joao Gilberto le dirigíera su mirada de creador.




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