5 de marzo 2015 - 21:34
Cancillería anunció el envío a la Bienal de Venecia: Juan Carlos Distéfano
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Además, señaló Constantin, "el maravilloso pabellón que tenemos en Venecia tiene una belleza y una austeridad que estuvo presente en la concepción del montaje de la obra, un espacio de una escala que no es típica de museo sino más bien de instalación".
¿Cómo se enlaza la obra de Distéfano con el lema de la bienal, 'Todos los futuros del mundo'? ¿Es apocalíptica? Se le preguntó al escultor: "No, es una toma de conciencia de lo que sucede, de alguna manera, de tratar de solucionar eso. Yo soy escéptico de la eficacia del arte para modificar la realidad pero de pronto algo llega", dijo el artista.
Y recordó una anécdota: "Todas las mañanas llego a mi taller en La Boca y dejo el auto en un estacionamiento y el que trabaja allí me dice un día que en el conventillo de al lado hay un chico que es escultor y me insiste que vaya a verlo. Cuando entro, este chico, muy humilde y muy entusiasta, me muestra unas cosas, unos hierros, con un matafuego, qué se yo... y de repente me pregunta cómo me llamó y le respondí: 'Distéfano'. 'Aaah, vos sos el chabón del museo', se sorprendió. Él se emocionó mucho y yo también. O sea que algo llega", relató emocionado.
Para Distéfano, "si bien mis obras parten de una temática muy fuerte, cuando comienzo a trabajar en lo único que pienso es en las formas, que las formas sean expresivas, que hablen independientemente de lo que representan. Escuchando al material, el mismo material me dice cómo tiene que ser. Las ideas salen del material".
"Yo jamás hubiese pensado que podía ir a Venecia -confesó el artista en un tramo de la conferencia-, para mí fue una gran sorpresa. Estoy aterrado, tengo un miedo espantoso.
Cuando hago una muestra me produce bastante incomodidad, ahí estoy prácticamente en calzoncillos, me ve todo el mundo. Pero después la gente viene, me habla o me felicita y me siento reconfortado", admitió este creador que inició sus actividades en 1960 en el Instituto Di Tella.
En 1977, a raíz del golpe militar en Argentina, Distéfano se exilió en España junto con su mujer, la dramaturga Griselda Gambaro, cuya novela "Ganarse la muerte" fue prohibida por la dictadura.
Esta nueva edición de la cita máxima de las artes en el mundo contará con la participación de 56 países y tiene como curador general al prestigioso nigeriano Okwui Enwezor.



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