24 de febrero 2003 - 00:00

"Carmen" se adapta bien al Luna Park

Alejandra Malvino y Luis Lima
Alejandra Malvino y Luis Lima
«Carmen», ópera de Georges Bizet, con A. Malvino, L. Lima, T. Musacchio, M. Alvarez, M. Bisso, V. Tomas, S. Sorarrain, C. Gramajo, F. Grassi, y elenco. Dir. mus.: M. de Rose. Régie: E. Halac. Dir. arte: F. Lozano. Dir. coro: C. Tello. Dir. bailarines: C. Arias. (Luna Park).

El compositor francés Georges Bizet murió a los 37 años, convencido de que su «Carmen» no tenía ningún valor. Lástima que no pudo ver la multitud que se acerca a ver su obra aun en el tercer milenio. Y cuanto más se la escucha, más sigue sorprendiendo, desde el inagotable caudal de ideas musicales novedosas hasta las múltiples visiones y revisiones que todavía permiten sus personajes.

«Carmen»
se estrenó en 1875, y adelantándose a la visión freudiana cuenta el desenlace irremediablemente trágico que tiene una historia que habla de la relación de un hombre con su madre, su hermanastra y una mujer de temperamento espontáneo y libre. En esta versión, la escena final, con los dos protagonistas iluminados «a giorno» resolviendo sus conflictos íntimos en un espacio enorme, es una escena para la antología.

La ópera se da en versión completa, con sus diálogos incluidos con traducción simultánea en grandes pantallas a los lados del escenario, que también muestran primeros planos y detalles; para su apreciación, el ojo alterna las pantallas y la escena, única manera de hacer abstracción de los camarógrafos deambulando entre los cantantes, más su compañero que atiende el cableado, que en una secuencia hasta enlazó e hizo trastabillar a un artista.

•Ajustes

En un espacio tan grande como el Luna Park la amplificación es tan necesaria como el equilibrio que debe lograrse en los planos sonoros, para no saltar de la saturación a lo apenas audible; en el trascurso de la primera función la ecualización se fue logrando, pero al principio era caótico. La Orquesta, formada por profesionales, fue sólidamente conducida por Mario de Rose, logrando la debida tensión dramática y rítmicamente impecable, con momentos sobresalientes, como el «Preludio con arpa y flauta».

Muy bien en la línea de canto y en la pronunciación, Alejandra Malvino hizo una labor acertada, con una medida sensualidad en la búsqueda de hacer de su Carmen un personaje emblemático. Luis Lima, que ha interpretado a Don José en importantes escenarios del mundo, se reencontró con el difícil rol desde lo dramático, y desde el canto cuenta con su experiencia y su voz cálida y expresiva; algún alejamiento con la afinación al comienzo de la ópera puede deberse a la falta de costumbre en cantar con tanto micrófono.

Con todo, los aplausos más resonantes fueron para el personaje de Micaela, puesto que musicalmente estuvo impecable gracias al aporte de Teresa Musacchio y el refinamiento de su emisión, así como el descubrimiento de una voz y una presencia escénica a la que cabe augurarle un brillante porvenir. También es muy satisfactorio el Torero jugado por Manoel Alvarez y su caudalosa emisión. En líneas generales el resto del elenco cumple satisfactoriamente; el Coro con algunos altibajos, y los Niños Cantores en acertada participación.

Con aciertos visuales y espaciales atractivos, que revelan la inteligencia de
Eva Halac quien logró plasmar simbolismos y otras sutilezas en un escenario difícil y sobredimensionado, con resultados estéticamente valiosos que convierten a la ópera en un gran espectáculo. Sería preferible acortar la duración de los intervalos, ya que el espectador llega poco antes de las 9 de la noche y se retira a la 1 de la madrugada.

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