Chervin, un arte que no se somete a la moda

Espectáculos

Catalina Chervin, egresada de la Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de la Cárcova, se ha formado también con importantes maestros argentinos. Trabajó en Nueva York en el taller de grabado de Robert Blackburn y Takaji Hamanaka.

Entre otros premios obtuvo el Trabucco de Dibujo (2005), participó en importantes muestras colectivas e individuales en la Argentina y en el exterior, integra las colecciones del British Museum (Londres) , Graphische Sammlung Albertina ( Viena), Jack Blanton Museum of Art (University of Texas-Austin E.E.U.U.) por sólo citar algunas instituciones .

Esta breve información sobre es necesaria dado que consideramos a Chervin como una artista «oculta» que no se ha sometido a los dictados de la moda, a lo nuevo o lo efímero.

Sería imposible que así sucediera ya que su relación con el tiempo y su obra llega a zonas que ella misma describe como «caminar con inquieta seguridad por el borde de ese universo que sólo lo encuentra trabajando», «el encuentro de un continuo error que me lleva una y otra vez a cuestionar el modelo y empezar de nuevo».

De allí la observación detenida de su dibujo -no hay otra manera de penetrar en él- descubrir las mil y una sutilezas que se insinúan lentamente y se van apoderando de nosotros. Es un multimundo multienhebrado que inquieta por su trasfondo trágico donde las formas se acumulan en un espacio abismal sin noción de tiempo o urgencias.

Chervin nos acerca poéticamentea un mundo invisible, el retrato de una idea, el tatuaje del alma, el abismo misterioso del infierno, el laberinto del vértigo y la oscuridad.

Las series presentadas, pluma, lápiz, carbón, «Sobre la Oscuridad» (1999-2006), « Sobre el Apocalipsis» (2003/4/6) son visiones de carácter cerrado pero en las más recientes , por ejemplo, «Los Poemas» hay un cambio que nos deja asomarnos a la intrincada trama de su obsesivo quehacer. (Galería Maman. Av. Del Libertador 2475. Clausura el 7 de mayo).

  • Otra muestra que invita a la introspección es la de María Guerreiro en Galería Atica (Libertad 1240). De carácter íntimo, autorreferencial, « mostrar las cosas pequeñas, lo oculto, lo que pasa sin historia, la mirada en lo que significa solamente para uno». Sin embargo aquél que mira estas cartas manuscritas, cartas arrugadas, ilegibles, sobres con estampillas de países remotos, fotografías, documentos de seres queridos, barcos de papel, las asume como propias.

    Sólo que María Guerreiro manipula estos elementos con una poética singular y que el adecuado montaje enfatiza.

    Cajas transparentes, libro de artista, caligrafías y como Horacio Zabala señala en el texto del catálogo, «sus cajas-objetos-libros son instalaciones en miniatura». En general vemos toda la muestra como una instalación con un hilo conductor que se transmite en voz baja, una historia de vida.

    Artista de vasta trayectoria en distintas disciplinas, Susana Rodríguez continúa investigando y ensayando técnicas contemporáneas que impiden que su obra aparezca inmovilizada.

    Quizás en algunas de las obras de una serie de 1999 «Retratos del alma», de carácter narrativo expuesto fragmentariamente, se encuentre el origen de la gestualidad de sus acrílicos actuales a los que suma una variedad cromática más osada.

    En «Tierra de Sombras», título de la muestra que exhibe en Galería Agalma, hay también grabados digitales y aguafuertes recientemente realizados en San Pablo que revelan un contraste de figuras entre las que se desplazan y aquellas que aparecen detenidas, estáticas, a la manera de una toma fotográfica. Clausura el 29 de mayo.
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