22 de septiembre 2005 - 00:00

"Chile no paraliza el arte con huelgas y asambleas"

Marcela Goicoechea y Luis Ortigoza, bailarines argentinosque son primeras figuras del Ballet del Teatro Municipal deSantiago de Chile.
Marcela Goicoechea y Luis Ortigoza, bailarines argentinos que son primeras figuras del Ballet del Teatro Municipal de Santiago de Chile.
Están en Buenos Aires tres estrellas internacionales de la danza: la coreógrafa brasileña y actual directora de la compañía de ballet del Municipal de Santiago, Marcia Haydée, y los primeros bailarines argentinos Marcela Goicoechea y Luis Ortigoza para tres presentaciones del ballet «Carmen», con coreografía de Haydée.

Dialogamos acerca de esta obra que será presentado entre mañana y el sábado en el Luna Park. El Ballet de Santiago viaja con la totalidad de sus integrantes y una dotación de técnicos con elementos escenográficos, vestuarios, etc., equipo que suma más de setenta personas para la puesta en escena.

Periodista
: ¿Cómo se desarrolla la trayectoria de cada uno de ustedes, bailarines nacidos en la Argentina, hasta llegar a primeros puestos en el Ballet de Santiago?

Marcela Goicoechea: Yo empecé en Resistencia, Chaco, donde nací. Ahí me vio trabajar Olga Ferri, cuando tenía 13 años y participaba de un festival en mi provincia. Ella me ofreció una beca y así comencé a tener la sensación de que esto podía ser profesional y vine por muchos años a tomar clases en su estudio, en las vacaciones, y a los 16 años ingresé al Instituto Superior de Arte del Colón y tomaba clases con ella paralelamente, por supuesto.A los 18 años me fui a Cuba un año y medio, y después vine a un concurso en Buenos Aires donde me vio la subdirectora del Ballet de Santiago, y me ofreció un contrato como cuerpo de baile. Tenía entonces 21 años. Hace 16 que estoy en Chile. Podría decir también que dentro de lo que es Argentina mi maestra fue María Emilia Barba en Chaco y aquí Olga Ferri. Tengo ahora 37 años y llegué a primera bailarina de la compañía.


Luis Ortigoza: Empecé a los cinco años, un poco de casualidad, en una academia que había cerca de mi casa, en Caseros. En ese momento yo no sabía qué era el ballet. Me deslumbró el movimiento y la música. No sabía qué era pero sí que eso quería ser. Mis padres me apoyaron. Seguí con el ballet y después conocí a Mario Galizzi y estudié definitivamente con él. Ingresé al Instituto del Colón en un curso especial de varones. Hubo un concurso para ingresar a la compañía del Colón (en ese entonces yo ya trabajaba como refuerzo) pero no entré. Un mes después pude entrar en el Ballet del Teatro Argentino de La Plata y, estando en esa compañía, vinieron de Chile a buscar varones y cuando me vieron trabajar, me ofrecieron un contrato para la compañía de Santiago. No lo pensé mucho. Como yo quería bailar y aquí en la Argentina no se daban las posibilidades para hacerlo, acepté y en una semana estaba instalado en Chile. Ahora tengo el rango de primer bailarín en el ballet.


P.: ¿Encuentran diferencias entre la metodología de estudio y trabajo del ballet en Chile y en Argentina?

M.G.: No tengo eso punto de referencia. Siempre vine con la preparación que me dieron allá. Reconozco a Olga Ferri como mi maestra, pero todo lo demás lo fui teniendo en Chile.


L.O.:Yo vine varias veces a bailar con la compañía del Colón, no es muy objetiva la apreciación, porque los personajes siempre los he preparado en Chile.Yo una vez vine para hacer elpapel central del «Cascanueces» de Nureyev, un ballet tremendamente difícil y con una producción gigantesca y el día del ensayo general, se paralizó todo por una asamblea. Estos son códigos y cánones que yo no entiendo bien cómo se manejan. Esto en Chile no ocurre. La gran diferencia es nuestra compañía siempre busca la perfección, los directores del teatro, cuando se presenta un proyecto, dejan que el proceso siga naturalmente. En Chile hay un mayor respeto por los trabajos elegidos y no se cambian a pesar de los problemas que puedan sobrevenir o los eventuales cambios de directores.


P.:
¿Gana bien un bailarín en Chile?

M.G.: Yo ya hice mi vida allí. Estoy casada, tengo una hija, mi casa y mi familia están allí. Se vive bien, yo creo que ningún bailarín se dedica a esto para llenarse de oro, pero yo vivo bien.


L.O.: El sueldo es acorde con la realidad del país, no es grande pero sirve para vivir. Extraño cosas específicas de la ciudad. Yo asumí que quería bailar y si quería bailar me tenía que ir de la Argentina,lo acepté. Estoy a dos horas de avión y viajo permanentemente.


P.:
¿Cómo es esta « Carmen»?

Marcia Haydée: Me gustó mucho cómo Cranko dirigió una vez una versión de «Carmen». La música no era de Bizet y fue un fracaso. Y siempre me quedó la idea de hacer una Carmen como aquella pero con la música de Bizet. Cuando llegué a Chile, quería hacer algo nuevo para la compañía, pensando en Marcela y Luis, y entonces, me vino rápidamente la idea de aquella «Carmen» postergada. La hice pensando en esta compañía por que ella la podía hacer muy bien.


P.:
¿Cómo está trabajada la obra, utiliza el lenguaje clásico o el contemporáneo?

M.H.: Hay una base clásica, por que a mí me gusta lo clásico. El clásico es lo más puro de todas las escuelas. Del clásico sale lo contemporáneo. Cómo uno usa los pasos es lo que da la pauta del lenguaje. Una de las cosas que aprendí con Cranko es la manera en que uno yuxtapone los pasos: así nace el lenguaje de la danza. Toda la música es de Bizet, de la ópera y otras partituras del compositor.


P.:
¿Cómo desarrolló cada uno la personalidad de sus personajes?

M.G.: Lo que pude hacer es leer el libro (la novela de Prosper Merimée), ver una película española sobre « Carmen» y tener un punto de vista propio sobre esta mujer tan especial.Yo dormía, soñaba con la Carmen, andaba mirando a las gitanas, me tiré la suerte, era como una bella obsesión. Haber estudiado la obra con Marcia me permitió estar segura de lo que quería lograr. Yo no la juzgo a Carmen, no es buena ni mala. Es como un animal.


L.O.: Don José es sinónimo de pasión, es un personaje de gran lealtad, tiene su carrera militar que es su máximo trofeo, y cuando Carmen se le cruza en su camino, cambia su manera de vivir. Carmen le trastoca todo y descubre un mundo nuevo. Es por eso que se enamora de una forma enceguecida.


Entrevista de Eduardo Giorello

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