1 de noviembre 2004 - 00:00

Clásico de la Guerra Fría

Los films del agente secreto Harry Palmer no se parecen mucho a los de su contemporáneo James Bond. Ni siquiera cuando tienen en común un director como Guy Hamilton, que un año antes había realizado «Goldfinger». Michael Caine nunca encarnó auténticos héroes: su especialidad eran los personajes cínicos, tan queribles como despreciables, hasta el minuto final en el que a veces podía redimirse en forma contundente.

En el medio de «Archivo confidencial» y «El cerebro del billón de dólares», este «Funeral en Berlín» se pasaba de audaz al mezclar la guerra fría y la Cortina de hierro con un desaprensivo agente secreto de clase media como el flemático Palmer, obligado a hacer un horrible trabajo para no ir preso por algunos deslices de su anterior vida militar (el personaje volvió a aparecer informalmente como padre de Austin Powers).

Pocos thrillers de ese momento se burlan tanto de todo como en este film: sean occidentales o comunistas, casi todos los personajes son corruptos, y más allá del tono burlón general, las imágenes y situaciones no dejan de ser un cruel documento de la época. El DVD no tiene nada especial, salvo la posibilidad de ver este thriller en una copia más que digna.

D.C.

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